viernes, 8 de diciembre de 2017

DE REPENTE


DE REPENTE

¿Por qué de repente todas las canciones que escucho en la radio parecen hablar de ti?

¿Por qué de repente lo único que anhelo es el roce de tu piel, la dulce locura de tu sonrisa y la magia de tu mirada?

¿Por qué de repente siento los más profundos celos de esa almohada que abrazas cada noche al dormir?

¿Por qué de repente, tu voz es la sangre que recorre mis venas y da vida a mi corazón?

¿Por qué de repente siento que eres lo único que da sentido a mi existencia? ¿Que si faltas no seré nadie?

¿Por qué de repente, tu cuerpo se me antoja el único camino a seguir cada noche?

¿Por qué de repente imagino noches eternas bajo las estrellas perdido entre tus brazos?

¿Por qué de repente sueño con mil besos y mil caricias entre tus sabanas?

¿Por qué de repente si no te veo siento que me falta algo, el aire, la luz para continuar por este camino?

¿Por qué de repente tú?


Felices 51 mi alíen favorita! Te quiero!!










domingo, 10 de septiembre de 2017

LA MALDICIÓN

Regresó a la vieja mansión familiar a caballo, no en el carruaje que había ido a buscarlo, y que con gesto perdido ordenó que regresase vacío.

Después, sentado en su pequeño cuarto de trabajo, la pluma parecía trabajar a destajo. Estaba inspirado, las palabras brotaban de su mente precipitándose contra las hojas. Cayendo y colocándose en el orden preciso. Pero la angustia lo atormentaba. Sentía cómo los fantasmas de la soledad regresaban una vez más.
Imagen Ángel Beltrán

Una nube oscura de dudas invadía de nuevo su espíritu, causándole un agonizante dolor.

Estaba acostumbrado a perder, había aprendido, a base de golpes en la vida, a vivir con ello.

O eso creía.

¿Tendría derecho al amor? ¿A sentirse amado?

Todo el cuerpo le temblaba. Tanto, que la pluma se precipitó al suelo resbalando de sus temblorosos dedos. Y de repente todo a su alrededor se volvió oscuro. Amenazador. Las paredes, tapizadas con hermosos papeles de color, de pronto se tiñeron de terror, de angustia. De ellas crecieron oscuros y aterradores brazos que intentaban arrancarle el corazón de cuajo. Cayó al suelo, aterrado, llorando. Solo la fotografía de Miss Claire, aquella joven de fino pelo color oro y sonrisa viva, lo mantenía en este mundo. Intentaba aferrarse a la vida, pero las fuerzas fallaban a cada segundo que pasaba.

Tosco en sus palabras, brillante en sus textos, era la única manera de comunicarse con ella. De declararle su amor más sincero.

El amanecer no llegaba, la noche se alargaba de manera misteriosa a su alrededor.
La sonrisa de Miss Claire a un joven pretendiente multimillonario y dueño de varias empresas, azotaba de manera cruel su mente aumentando los fantasmas del miedo y la soledad. Se arrastró por el cuarto buscando aquel último poema que había escrito esa misma noche y que dedicó a la joven. En su mano, la hoja arrugada, la hoja que contenía su última declaración de amor. Temía perderla, y solo confiaba en sus escritos. Nunca en su palabra.

El sirviente partió a caballo para entregar aquella hoja guardada en un sobre dirigido a Miss Claire. Desde la terraza, podía ver como jinete y caballo se alejaban por el camino a gran velocidad.

Nunca aprendería a conquistar a su amada con su mera presencia. Hablándola. Nunca había sabido. Dios no le había otorgado ese “don”. Pero si le enviaba sus fantasmas. Aquellos seres oscuros que atormentaban su existencia y que le recordaban lo ridículo que podía parecer ante los ojos de las mujeres. Que solo llegaría al corazón de ellas por medio de sus escritos. Que él era un simple apéndice, algo horrendo que en cualquier momento se podría extirpar y arrojar al cubo de la basura. Porque lo único que valía la pena eran sus escritos.

Aquella era su maldición. De lo que no podría escapar nunca. La que al final lo mataría.  De eso estaba convencido. Porque lo que no quería era vivir solo.


En el bolsillo de su chaqueta, su mano temblorosa acariciaba la foto de Miss Claire.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

NECESITO

Sin saber muy bien cómo, he descubierto que necesito tu aire para respirar.

Necesito que el anochecer sea sólo el inicio. Necesito deshacer tu cama, enredarme contigo en cada pliegue de las sabanas.

Necesito perderme en tu sonrisa. Necesito que el amanecer rabie de envidia al descubrirnos desnudos ante él. Amándonos.

https://pixabay.com/

Necesito sentir el tacto de tu piel. Necesito ese infinito instante cuando tu piel roza la mía. Un gesto furtivo, provocado, inconsciente. Deseado.

Sin saber muy bien cómo, he descubierto que te necesito.

Te necesito cada día, cada hora, cada minuto.

Cada instante del día necesito respirar el mismo aire que tú respiras.

Necesito escribirte, imaginarte, dibujarte, amarte.  

No quiero sucumbir en esta cruel y solitaria travesía en la que se convirtió hace años mi vida, y a la que mi mente hace frente con tu recuerdo.


Necesito amarte. Necesito que tú me ames.


lunes, 4 de septiembre de 2017

LA LADRONA DE TIEMPO

—Soy la ladrona de tiempo— le susurró al oído justo en el momento en que la noche agonizaba sumisa entre el sudor perdido en los pliegues de las sabanas que cubría sus cuerpos desnudos.

De fondo, el sonido del mar. El ir y venir del agua salada que acariciaba la fina arena de la playa de manera incesante, como anunciando un nuevo amanecer, y que de manera inconsciente escocía en los cuerpos y en los corazones de quienes a través de la ventana oían el monótono ruido de las olas. Había sido una noche. Una sola y única noche en la que por unas horas dejaron aparcadas sus vidas y a las personas que en ellas habitaban, para entregarse el uno al otro como nunca antes lo habían hecho con nadie.

Fotografía Ángel Beltrán

Los labios de ella rozaron la piel de su oreja cuando le susurró aquellas palabras. Y la voz se le clavó en el alma. Sabía que el amanecer era el final. Ella tendría que regresar a su vida, y él…bueno, él…no sabía muy bien qué haría. Se preguntaba si ella se acordaría de él. Si recordaría aquella noche.

Se levantó de la cama y con paso lento se asomó por la pequeña ventana que había junto a la puerta. No miraba hacia ninguna parte en concreto. No le interesaba nada más allá de aquella mujer que lo observaba en silencio, y a la que tanto deseaba. Sentía todavía el sabor de sus besos en sus labios, el tacto de sus caricias en su piel, los murmullos y gemidos de ella mientras se amaban perdidos entre la noche y la locura de saber que solo sería una vez.

Lentamente se giró para observarla en silencio, como le gustaba. Como había hecho cuando se conocieron, descubriendo que ya no estaba allí, tumbada, dejando que la sabana cubriese únicamente parte de su pierna izquierda, y dejando al descubierto el resto de un cuerpo hecho para amar. Ni siquiera estaba la cama, ni la habitación. En su lugar la fría decoración de su despacho se fue acoplando a su vista. La tosca habitación de la playa se iba convirtiendo en aquel despacho impersonal en el centro. Y la ventana por la que se podía ver la playa era ahora un ancho ventanal con vistas a un paisaje gris y triste, donde edificios altísimos muy similares unos a otros se alzaban desde el suelo queriendo tocar el cielo con sus antenas en lo más alto. Sintió que la corbata le agobiaba un poco, como si el aire se resistiera a entrar en sus pulmones.  Cruzó el despacho hasta llegar a un pequeño mueble bar, donde también había una nevera. Sacó una botella de agua y dio un larguísimo trago. El aire lo perdonó y entró en los pulmones. Dejando la botella sobre la barra de bar, se sentó en un sillón de cuero negro, junto a una mesa de centro de cristal que tenía como parte de la decoración del despacho. Quiso apoyarse en el respaldo, pero algo sobre la mesa llamó poderosamente su atención. Se inclinó hacia adelante y con la punta de los dedos tocó aquello que descansaba sobre la mesa: una pequeña porción de arena de playa, que entraba en la palma de una mano, de una mano pequeña, femenina, como si alguien lo hubiera depositado allí con sumo cuidado. Lo rozó con la punta de sus dedos. Una ligera brisa azotó su rostro, y de nuevo aquellas palabras: “Soy la ladrona de tiempo”.

Y de nuevo el olor a mar, a agua salada, a sexo de mujer. Volvió a incorporarse y al instante percibió cómo la arena de la playa se filtraba por entre los dedos de sus pies, y estos a su vez se hundían ligeramente. Volvía a estar en la playa, aquel atardecer, el momento en el que la conoció. “Soy la ladrona de tiempo” Avanzó unos pasos. Su mesa había desaparecido, en su puesto una vieja barca descolorida y agujereada recordaba en silencio momentos mejores, cuando se hacía a la mar todos los días al amanecer para no regresar hasta cuando el día agonizaba entre penumbras. Y el resto de la oficina era de nuevo aquella playa sin nombre.

Mostrando una ligera sonrisa en sus labios comprendió al instante. Nunca saldría de la playa, de aquel momento irrepetible. Un fugaz regreso a su antigua vida y de nuevo allí. Como si fuera un prisionero de lujo en un bucle del tiempo. Para recrear y disfrutar una y otra vez aquella noche con la mujer que conoció de manera accidental. Con la mujer que le enseñó que amar en tan solo una noche. Una noche para toda la eternidad. 


sábado, 2 de septiembre de 2017

Cualquier tiempo pasado siempre fue mejor

Puede que sí, puede que no. Pero a veces se echa la mirada hacia atrás…y uno piensa que vivía mejor…que disfrutaba más de la vida…que había más alternativas…

Digo esto porque hace poco colocando unas viejas cajas de cartón que tenía guardadas en el trastero de casa, descubrí en una de ellas (junto a más objetos que de alguna manera forman ya parte del pasado) un viejo carnet de socio de un Blockbuster.

Imagen Google

Recordé que pertenecía a uno que había cerca de mi casa cuando vivía en Móstoles. Efectivamente ese Móstoles, el de las empanadillas. El de los hijos de esa señora que se quemaban mientras las empanadillas hacían la mili.

Multitud de agradables recuerdos brotaron a mi mente al instante, en el mismo momento en que cogí el viejo carnet con la mano y lo contemplé durante un par de segundos. Terminator 2 fue una de las pelis que alquilé en el Blockbuster. Me encantaba entrar en aquel local tan amplio y descubrir multitud de pasillos repletos de estanterías todas llenas con películas de todo tipo. Y muchas unidades de la misma para que no hubiera problema si querías una que ya estaba alquilada.
Echo de menos aquella época en la que después de su paso por el cine, esperábamos ansiosos su llegada al videoclub para poder alquilarla. Comparándolo con el momento en el que ahora vivimos creo que era mejor antes. Cierta parte de la sociedad se ha acostumbrado a la inmediatez de absolutamente todo de tal manera, que no se han parado a pensar si eso es realmente bueno o perjudicial incluso para el conjunto de la sociedad. Pérdidas de puestos de trabajo…robos a empresas…en fin creo que nos iríamos a un debate que el mundo de la inmediatez nos arrastra irremediablemente y que cuanto más tardemos en afrontar creo que será peor. Pero hoy no hablaremos de eso.

Hoy me quedo con el recuerdo del Blockbuster…también del pequeño videoclub que tenía junto a la puerta del edificio donde vivía…del rebuscar por las estanterías buscando aquella película que me habían aconsejado los colegas…


Me gustaría que volviéramos a eso. ¿A ti no? Me refiero a que estaría bien a que la vida se diese un respiro, que nos diésemos todos, un respiro. Que no es completamente necesario correr tanto. Que si tenemos que esperar unos meses para poder ver aquella peli que no pudimos ver en el cine pues…no pasa nada por esperar. La vida no es una competición. La vida está hecha para disfrutar. Para pararse un momento y mirar a nuestro alrededor y ver todo aquello que nos rodea con mucha más tranquilidad, con más detenimiento.  

sábado, 5 de agosto de 2017

EL GATO

No sé qué ha podido suceder. Solo había salido un momento a dar una vuelta y al regresar…la puerta estaba cerrada.

He corrido hacia la parte de atrás de la casa (siempre tienen una puerta abierta por la que puedo pasar al interior) pero también está cerrada. ¿Qué ha pasado?
Me dirijo de nuevo a la entrada principal. Supongo que habrán tenido que salir y no se han dado cuenta de decirme nada. Esperaré en la puerta a que regresen. Pero…tengo hambre. No he comido nada desde anoche.

https://pixabay.com/

Ya hace mucho que se fueron y no vuelven. ¿Por qué no volverán? Llevo todo el día esperando en la puerta, y tengo mucha sed y hambre. Veo a gente cruzar por la calle, incluso ha pasado un coche. Pero nadie me dice nada. Yo intento hablarles pero…nada.

La vecina de enfrente tiene la puerta de su casa abierta, creo que está limpiando. Desde la ventana me ha mirado, pero no ha dicho nada. Solo ha movido la cabeza.
¡Qué sed! Y ¡qué hambre! Se está haciendo de noche, y no han regresado todavía. ¿Y si les ha ocurrido algo? Vuelvo a la parte de atrás de la casa. Esta puerta también continúa cerrada. Veo a mi vecino. Bueno en realidad no es mi vecino, vive en la casa de al lado que está abandonada pero…bueno si, supongo que se puede considerar vecino.

Saltamos al patio de la casa abandonada por una pared que es más baja que el resto. Hay una vieja higuera. ¡Es enorme! Mi vecino me ofrece agua. Estoy sediento. Bebo con ansias, durante bastante rato. Me dice que no tiene nada de comida, pero que en breve saldrá a por algo. Me pide que lo acompañe. Dudo unos instantes, sigo dando vueltas a la cabeza el motivo por el que todavía no han llegado y no puedo entrar a casa. Pero tengo hambre. En mi vida había tenido tanta hambre. Acepto salir a por algo de comida.

Han pasado varias noches. En la casa abandonada no solo está mi vecino. Existen varios vecinos más, y vecinas. Una de ellas me mira con pena, y me habla con tristeza. Veo que se enfurece, no conmigo, y otro de los vecinos le dice que se calme, que así es la vida, y que ahora yo soy uno de ellos. Soy el pequeño, y me gusta que me mimen como me miman.

Ya salgo solo a por la comida.

Han pasado muchas más noches. Ya no hace tanto calor, como aquel día que encontré la puerta cerrada y no puede entrar en casa. Incluso los días son más cortos.

Tengo un sitio muy tranquilo para dormir. Incluso tengo una amiga que siempre quiere estar conmigo. Es muy bonita.

Observo el pueblo desde lo alto de la casa abandonada. Todo parece igual, pero no lo es. Hace dos días, uno de los vecinos me buscó gritando, diciendo que habían vuelto, que habían regresado. Que mi casa volvía a estar abierta. Corrí…salté…pero al llegar a la puerta me detuve en seco. No eran ellos, los de siempre. Eran otras personas, diferentes. Y estaban sacando los muebles de la casa y arrojándolos a un camión. Esquivé una patada de una de esas personas. Creo que no querían que entrase en casa. Los antiguos nunca me pegaron.


Mi amiga se acerca a mí. Me dice que no me preocupe, que ya no pertenezco a esa casa. Que será mejor que vuelva con ellos, con ella, a la casa abandonada.  

viernes, 4 de agosto de 2017

Blogger Recognition

No sé cómo empezar. Lo digo en serio.


Cómo cada día y siempre que tengo un “hueco” en mi tiempo, visito algunos blogs. Procuro visitar el mayor número posible pero reconozco, y seguro que también os sucede, que no siempre da tiempo a leer todos los blogs que se quiere.

Entonces pasé por Elrincón de Keren, de Keren Turmo. Y descubrí que aparecía en una lista de diez blogs como premiado con el Blogger Recognition

Lo cual, llegado el momento, tengo que agradecer a Keren Turmo por el premio. Es un honor que con los miles de blogs que hay en la red, alguien se acuerde del tuyo para un premio.

Al parecer, tengo que comentar cómo empecé en este mundillo. Pues para ser sincero…no me acuerdo. ¿En serio? Preguntarán algun@s. Pues así es, no me acuerdo. Supongo que lo hice porque siempre me ha gustado escribir (como a la mayoría de vosotr@s) y un día pues me daría un “no sé qué” a la cabeza y empecé a publicar con la intención de encontrar a alguien que le gustase lo que escribía. Así de sencilla o simple puede que sea mi historia con el blog.

También he de dar algún consejo a quienes se inicien en esto por primera vez.  Vale, ¿queréis un consejo? Cometer todos los errores que queráis. Solo de los errores se aprende. Son los mejores profesores, los mejores tutoriales: los errores.

Dicho esto, voy a premiar a diez blogs. Evidentemente se quedarán en el tintero decenas de ellos, lo siento. Todos los blogs que visito son dignos de estar en esta lista, pero solo puedo elegir diez.


Laura Martínez González      http://cuentosdetinta.blogspot.com.es/

Rita Relata                          https://relatosmudos.blogspot.com.es/

J. José Hernandez                http://vivenciasdesdemiatico.blogspot.com.es/

Alicia Woods                       http://lascosasdewoods.blogspot.com.es/

David Rubio                         http://relatosensutinta.blogspot.com.es/

Flor Oliva                             http://poemasfloroliva.blogspot.com.es/

Carmen Rubio                      http://relatosenlared.blogspot.com.es/

Ziortza Moya Milo                 https://zmoyamilo.blogspot.com.es/

Diana Pinedo Ortega             http://grafema11.blogspot.com.es/

Rakel Relatos                       http://losrelatosderakel.com/


Ahora:

Deben agradecer públicamente al que les galardonó.
Deben escribir brevemente como comenzaron a iniciarse en Blogger y dar un consejo a los que recién comienzan en este mundo.

Deben nominar o elegir entre 10 -15 Bloggers y avisar a los ganadores.

Felicidades a tod@s!!! Y buen fin de semana!!