lunes, 24 de noviembre de 2014

FRAGMENTO "UNA HISTORIA MÁS"


Fragmento de mi novela "Una historia más" que podéis adquirir en Amazon.



 Entró en su casa. Con cuidado cerró la puerta y encendió la luz, y al girarse encontró a su mujer en medio del amplio recibidor. De pie y esperándole. Tenía los brazos cruzados y vestía tan solo un elegante camisón negro. Era una mujer atractiva, con un bonito cuerpo, que se resistía a ser tocado por otros hombres porque amaba al hombre con el que se había casado, aunque éste llevase tiempo que no la mirase como una mujer, si no como una esposa que había sido incapaz de darle un solo hijo.




  Aunque oportunidades habían aparecido varias en los últimos meses. Una de ellas fue cuando conoció a un joven escritor, una mañana en la que se había acercado a la ciudad con motivo de unas compras relacionadas con las cortinas del salón. Se conocieron en la terraza de una cafetería, mientras él parecía escribir algo en el portátil, seguramente algunas notas o pequeñas ideas para luego desarrollar tranquilamente, con un vaso de zumo de naranja al lado.

 Ella buscaba una mesa libre y al pasar por su lado sin querer rozó la mesa y a punto estuvo de caérsele el zumo sobre el portátil. Aquel joven escritor solo tenía una novela publicada, la cual había salido a la venta hacía ya casi un año, y que precisamente ella acababa de comprar en una librería. Le reconoció. 

Y cuando él la invitó a sentarse a su lado, pensó que era demasiado joven como para poder haber escrito aquella novela de la que también había oído hablar, y de la cual solo llegó a leer un capitulo promocional en una web que no recordaba. No es que al ser joven no tuviese talento, sino que se preguntaba que como era capaz de haber vivido tanto como para meterse de manera tan real en la vida de un matrimonio que llevaba bastantes años casados. 

Un capitulo que describía como una pareja volvía a reencontrarse después de tanto tiempo separados aunque viviesen bajo el mismo techo. Como sus cuerpos volvían a estar juntos, el uno dentro del otro. Y mientras leía el capítulo sentada en su pequeño cuarto de lectura, frente al portátil, su mano derecha buscó suavemente su sexo. Su mano salvando el pantalón abierto y acariciándose lentamente. Imaginándose que la pareja del capítulo eran su marido y ella. Mordiéndose el labio inferior y agarrándose a la mesa cuando sus dedos se hundían en el interior de ella misma y el más intenso momento la hacía gemir en silencio por si, tonta de ella, la oían.  Aunque estaba sola en casa.  


  Y sentada junto al escritor le imaginó escribir aquellas líneas que la habían hecho sentir la agradable sensación de volver a ser deseada durante unos minutos. Aunque solo fuese en su mente. Fueron a su apartamento. Un pequeño piso en el centro donde el joven escritor vivía y trabajaba. Y cuando el joven escritor le despojó de su vestido claro y acarició su suave piel desnuda dispuesto a escribir las más bellas palabras de amor en aquella mujer bastante más mayor que él, ella se asustó. Estaba casada. ¿Qué hacía allí? Aunque su marido no la tratase con amor, era su marido. ¿Y aquel joven? Solo querría tener el agradable recuerdo de acostarse con una mujer mayor que él, o con una mujer casada. Le daría el placer que su marido hacía tiempo ya no le daba. Eso sin duda. Y no le volvería a ver. O quizás sí. Una vez al mes, no estaría mal. Si estaba mal. Y con un simple “lo siento” la mujer volvió a vestirse de prisa y corriendo, abandonando el apartamento.

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