lunes, 15 de diciembre de 2014

La cultura del "yo no pago"


Hago un pequeño alto en la escritura de mi nueva novela “La Historia de la Ciudad sin Árboles” para intentar plasmar en una cortas líneas algo que veo con preocupante temor.

Llevo ya algunos años escribiendo. Principalmente guiones, con la suerte de que algunos los he podido finalmente dirigir y presentar en cine. En este último año he dividido mis esfuerzos, y acabo de publicar una novela que he auto publicado en Amazon. Después de muchas vueltas y demás, aunque sea bastante más lento, me declino por esta opción.

Imagen Google

Para promocionar mi novela e irme lentamente haciendo un nombre en esto del cine y la literatura, visito muchos blogs, foros, hablo con personas, y al final lo que saco en claro es el poco respeto que tiene el público en general a las personas que nos gusta escribir, ya sean guiones…novelas…relatos breves… Y no digo nada de las películas o cortometrajes. De lo cual también conozco un poco.

Hay extendida una estúpida creencia (porque realmente se trata de una estupidez) de que “todo tiene que ser gratis” Que se tiene derecho a la “cultura” por encima de todo, incluso de la persona que quiere hacer de la escritura (elijo en este caso la escritura porque me toca directamente a mí) su forma de vida. Que primero está, insisto que por encima de todo y de todos, lo que uno quiere. Su “santa” voluntad. Por esa regla de tres (como se suele decir) ¿porque no salimos ahora mismo a la calle y entramos en la primera tienda de electrodomésticos que veamos y nos llevamos una lavadora? ¿Por qué no entramos en un concesionario y nos llevamos el coche que más nos guste? ¿Qué importa que esa gente tenga facturas que pagar? ¿Que quiera vivir vendiendo lavadoras o coches?

Cierto es que sí necesitamos tener acceso a la cultura. Pero eso no tiene nada que ver con que todo tenga que ser gratis. ¿Qué valor se le puede conceder a algo si no somos capaces de pagar por ello? Esa estúpida creencia que no hay que pagar por nada lo único a lo que nos conduce es a la pobreza cultural, al desprestigio del cine la literatura y demás expresiones artísticas.

Doy un giro ahora al cine. Me resulta muy triste ver cómo incluso productoras de cine, piden sin ningún tipo de “remordimientos” por decirlo de alguna manera, guiones para su realización. ¿Pago? Se atreve a preguntar el guionista todo iluso. “No, no hay pago” Y entonces le empiezan a uno a echar sermones sobre lo complicado que es salir adelante en este mundillo…y bla bla bla bla.

Incluso he llegado a ver como convocatorias de concursos de guiones para ser grabados posteriormente por una escuela de cine, añade en sus “bases del concurso” que la escuela no se hace responsable alguno de plagios y demás distorsiones que se puedan producir durante la elección del guion e incluso después. Quiero decir con esto: que no solo no pagan, ( no todas, no quiero generalizar) sino que además no se hacen responsables si alguien cercano a la escuela plagia alguno de los guiones. Lo siento, pero eso ya me parece rizar el rizo de la puta hipocresía.

Esto no intenta ser un artículo ni nada parecido. Es una pequeña queja que intento plasmar en palabras. Hay que educar a la sociedad de que todo tiene un precio. Otra cosa muy diferente es que el artista lo quiera dar gratis, cosa que tampoco apruebo aunque es una manera más de hacerse leer, por cierto.

Si no puedes comprar un guion, no grabes. O escribe tu propio guion, pero no insultes al guionista. Si no puedes ver esa película que te han contado no te la descargues. Reúne el dinero y hazte con ella. O espera que la emitan en televisión. No hay prisa alguna. Seguirá siendo la misma película dentro de cinco meses. Si no tienes para jugar al último video juego que está de moda, juega a otro. Si el CD de tu artista favorito es muy caro, espera un año (yo lo he hecho) y lo encuentras más barato.

El “arte” si tiene dueño: es de quien lo crea. El libro es del escritor. El guion es del guionista. La película pertenece a la productora. Se escribe, se graba, se canta se pinta para poder vivir, para comer, para pagar. Que nadie tenga la estúpida idea de que todo eso le pertenece. Se puede tener, pero pagando.