sábado, 16 de mayo de 2015

Colores o Blanco y Negro

Sentado en su vieja silla de anea, a la sombra de aquella parra plantada por necesidad años atrás en el patio de su casa, miraba los colores que le rodeaban. Era el tiempo del color. Atrás quedaron los tonos grises, los blancos y negros. 
https://pixabay.com/

Ahora predominaba el color.
Pero miraba a su alrededor y sentía cierta pena. El color traerá libertad, traerá prosperidad, les dijeron. Y en cierto modo así había sido. Pero solo en cierto modo. Su piel arrugada, su mirada lejana en el tiempo, su pelo blanco y escaso, añoraban la tranquilidad del blanco y negro. La sencillez con la que se podía vivir. Observaba durante los largos días de su jubilación a su hijo y a sus dos hijas. A sus nietos también. ¿Tendrían al final de todo, esa prosperidad y esa libertad que el color les había prometido? Sonreía cuando alguno de sus nietos salía al patio con aquellos pequeños artilugios con los que jugaban. Una pequeña pantalla que encerraba partidos de fútbol… batallas medievales… aventuras espaciales…
Con el blanco y negro se jugaba a la pelota en la calle con los amigos. Se tiraban piedras los unos a los otros. Añoraba esos tiempos del blanco y negro.

Cierto era que entonces solo se daban pasos cortos en la vida. Dos, tres pasos. Pero eran pasos sólidos. Con la diversidad del color todo era mucho más rápido. Atrás habían quedado los dos o tres pasos. Ahora eran carreras de cien pasos. ¿Sólidas esas carreras en la vida? Eran carreras en el aire. Debajo de los pies no había nada. Las tierras movedizas de los colores.  






No hay comentarios:

Publicar un comentario