miércoles, 20 de mayo de 2015

PESADILLAS

¿Es posible en poco más de dos horas descender tanto en un sueño? Recorrer los más oscuros pasillos de nuestras pesadillas y dejar que nuestros mayores temores nos dominen. Ahora, aunque mis ojos suplican cerrarse y seguir durmiendo como si nada hubiese sucedido, no puedo.

En este extraño cuarto que ocupo durante los últimos meses, las más horrendas pesadillas irrumpen con inusitada violencia mis inofensivos sueños. Tengo miedo de volver a cerrar los ojos y las bestias, que en las pesadillas no me dejan tranquilo, regresen y se conviertan en seres reales de carne y hueso. Mis asustados ojos se mueven inquietos por el cuarto, vigilando hasta la última de las sombras.

La tranquilidad que antaño tenía al girarme en la cama y poder invadir entre susurros y caricias tu cuerpo, ya no existe. No quiero apagar la luz que en estos momentos vela por mi cordura. Grito tu nombre y cierro aterrado mis ojos. Siento como en las paredes que componen este dormitorio se dibujan oscuras formas que danzan majestuosas alrededor mío, dispuestas a cortar el fino hilo que me retiene en el mundo de los vivos. El sonido de la noche se cuela por la ventana abierta.

Inocentes horas para algunos. Mi final si cierro los ojos. Me escondo entre las mantas. Algunas palabras sin aparente sentido azotan mi mente. Ruidos extraños tras la puerta cerrada del cuarto.

La bestia ha regresado del fondo mismo de mis pesadillas.