martes, 23 de junio de 2015

Una Tarde...





Me acostumbré a invadir tu lado de la cama. Pasear por tus playas desnudas, donde las salvajes aguas de tus besos bañaban mi piel.  A lo lejos un grillo improvisa la banda sonora de la noche. Versos sueltos, perdidos, de un poema mil veces empezado y nunca acabado. Dejemos que la noche fluya entre las sábanas.



TORMENTA DE VERANO

Agradable tarde tormentosa. Las ramas de los árboles del jardín se dejan mecer con suavidad por el aire fresco que cubre el día desde primeras horas de la mañana. De vez en cuando un trueno y poco más tarde un chaparrón de un minuto. Como si ese acto de la naturaleza pareciese estar programado.  Sentado frente a la ventana siento el frescor que entra por la puerta abierta. Mis dedos vuelan por el teclado a la vez que mi mente se sumerge, sin querer salir, en las palabras y frases que se van escribiendo en el portátil y que poco a poco van construyendo un universo nuevo. De fondo escucho tu voz. Canturreas alguna canción. Hace un rato he sentido tu olor y tu sonrisa al sentarte sobre mis rodillas y leer algunas frases. El sabor de tus labios al besarme. Tu voz alejarse al decir que continúe escribiendo, que no quieres entretenerme.  Otro chaparrón. El sonido del agua en el jardín. Los truenos. El color gris de la tarde avanza hacia una noche de amor, de tu cuerpo desnudo en la cama, navegando por mis sueños. Recorriendo tu piel, rendido me dormiré en tus brazos.