domingo, 4 de octubre de 2015

EL ULTIMO INSTANTE

Los más horrendos y oscuros horrores del mismo infierno se ciernen sobre mí. Dudo que sobreviva a esta infinita noche en la que tu ausencia me condena. Los árboles del bosque que rodean mi triste vivienda parecen convertirse en gigantes deformados de la cabeza a los pies. 

Imagen de Sonia Gallardo Carmona
http://tattoos-soniagcar.blogspot.com.es/
Sus ramas, extensos brazos que golpean los cristales de mi ventana. Hasta el segundo piso llegan, no tienen límites. Las paredes de los pasillos parecen estrecharse a mi paso, lo percibo. El suelo cede, como mi cordura. Me muevo desmañado, nulo, ante la oscuridad que me rodea. En mi mano, un viejo reloj que al abrir adivino una diminuta fotografía tuya. Si, adivino. Porque mis ojos ciegos, que antes solo eran para ti, ahora parecen ser solo para el terror, para la locura que acecha, para la muerte que me aguarda. Solo espero que sea una muerte tranquila, inesperada, un fugaz instante y el silencio eterno.