viernes, 1 de enero de 2016

¿Qué es Dios?

¿Qué es Dios? ¿Una burda mentira como el fascismo? ¿Cómo el comunismo? ¿Cómo el nacional socialismo? ¿Una ingente cantidad de grotescas imágenes de escayola y madera vestidas con carísimas prendas cubiertas de oro y plata?
¿Existe por tanto, Dios?
Son oscuros momentos los que atraviesa mi corazón y mi vida. Un dolor físico en el pecho y un temblor en las manos al escribir dejan ver a las claras mi sufrimiento por la terrible pérdida que acabo de padecer. Al igual que el modo en el que se ha producido.
Vivo en un pequeño pueblo, San Martin de Pusa (Toledo) donde el mal, la envidia, el rencor, y el odio forma parte del ADN de las gentes que en él habitan. Los forasteros, que así nos llaman a quienes no somos nacidos en el pueblo, que llegan buscando un sitio pequeño y agradable para vivir terminan largándose, huyendo sería la palabra correcta. Yo, por varios motivos que no vienen al caso, me encuentro encerrado sin salida posible (al menos de momento). Por eso, creo que mi perrito dominguillo murió. Nada bueno puede vivir en esta tierra indeseable. Y mi dominguillo era en sus apenas tres años de vida un ser noble, bueno, mimoso. Algo que sin duda alguna no encaja en esta tierra de culebras y sapos. Un inocente accidente, un roce con una maceta, le produjo a mi dominguillo una fisura interna que a los tres días le causó la muerte. ¿Por qué tuvo que suceder tal cosa? Algo tan nimio, tan insignificante, y que sin embargo le causó la muerte. Por eso mi pregunta: ¿Qué es Dios? ¿Existe Dios? Por qué en esta tierra infame donde la maldad el odio el rencor la envidia reinan a sus anchas, donde a diario suceden decenas de insignificantes accidentes, ¿Por qué le ha tenido que pasar a mi dominguillo? Tanto hijo de puta suelto en esta tierra maldita, que no hace otra cosa que odiar, insultar, maldecir, agredir…
La rabia me nubla la mente. No paro de llorar. No encuentro una explicación razonable a lo sucedido. Mi dominguillo no se merecía terminar así. ¿Le ha matado esta tierra execrable? Solo quiero salir de aquí.
He tenido la “suerte” si se puede catalogar de esta manera, de vivir en muchos pueblos y ciudades de varias comunidades autónomas, pero nunca he visto, como en este sitio, tanta maldad.


Quizá, la perspectiva que puede dar la lejanía, alguien catalogue estas frases como una rabieta infantil. Puede ser, no lo voy a negar. Pero el dolor me destruye por dentro, recorre mi cuerpo como lava ardiente que va consumiendo todo a su paso. Repito una mil veces que mi dominguillo no se merecía un final así. Solo fue un ligero golpecito con una maceta de plástico, solo eso. Es increíble como una cosa tan insignificante pueda desatar tanto sufrimiento y dolor. No es justo, no es justo. JODER!!!!!




2 comentarios:

  1. Difícil momento el que atraviesas, hermano, cruda realidad la que vives. No hay palabras para intentar al menos mitigar tu dolor ni ofrecerte una esperanza. Si acaso te consuela asomarte a ésta ventana has de saber que estaré pendiente de tus letras, a veces escribir consuela el alma y compartir alivia el espíritu. Fuerza y ánimo.

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    1. Muchas gracias Juan José por tus palabras.

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