miércoles, 17 de febrero de 2016

NO ES UNA DESPEDIDA

Se hace muy duro el continuar caminando.
El camino, de repente parece ensancharse y perdemos los márgenes que creíamos nos guiaban.
                     Alguien querido se queda atrás, por el motivo que sea. Lloramos, lamentamos, incluso maldecimos.
Nuestros pasos empiezan a no ir rectos. Nos consolamos diciendo que la vida es así.
                ¿Pero por qué tiene que ser así?
La presencia física de nuestra pérdida se aleja en el camino. Pero con nosotros viaja su recuerdo.
                        Recuerdos que nos hacen reír. Y sobre todo que nos hacen llorar.
                             Pero al final esos recuerdos empiezan a trazar los nuevos y solidos márgenes del camino. Los que nos tienen que guiar por el resto del camino y de la vida.
           Volveremos a ser sufrir, a llorar, a reír. Porque el camino es largo y porque de nuevo necesitamos a alguien a nuestro lado.
                          Una mujer…un hombre…un perrito…un gato…

Y nuestros pasos volverán a caminar rectos. Aun sabiendo que volveremos a llorar.

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