lunes, 3 de octubre de 2016

CAPITULO 14 PARTE 1ª EXTRAÑOS ACONTECIMIENTOS

Una semana más, un nuevo capítulo. Agradezco de nuevo a tod@s que día a día pasan por el blog.

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Todo a su alrededor daba vueltas. Los ojos le pesaban con extrema fuerza y apenas los podía abrir. No sabía muy bien en donde se encontraba, ni qué había alrededor suyo. Pero no estaba mareado ni le pasaba nada malo. Solo que todo daba vueltas y resultaba muy confuso. Era como si su mente no funcionase, como si fuese andando y tropezase a cada paso. Una mente andando y tropezando. 

Pero cuando intentaba ponerse en pie, pues ni siquiera sabía si estaba de pie o tumbado, entonces sentía como una mano se posaba sobre su pecho y lo tumbaba suavemente sobre una superficie bastante cómoda. ¿Una cama? ¿Estaba en una cama? No lo sabía. Pero entonces descubría que efectivamente estaba tumbado. 

Giraba la vista hacia la izquierda y encontraba a Lucia. Sus ojos frente a los de ella. Como si la propietaria de la librería estuviese tumbada junto a él. Giraba la vista a la derecha y volvía a encontrar de nuevo a Lucia. Que lo miraba mostrando una sensual sonrisa. Una mirada que parecía que quería incluso meterse dentro de él.


https://pixabay.com/es/

Entonces sentía como se posaba una fría mano sobre su pecho. Miraba aquella mano, una mano que no parecía humana. Unos dedos alargados, finos y blanquecinos terminados en afiladas uñas. Y descubría que aquella mano era del vampiro. De la mujer que conoció en el bar de Pedro varias noches atrás. Que estaba sentada sobre él, completamente desnuda. 

Él descubría que igualmente estaba desnudo. Una nueva mano, ésta humana y algo más cálida, le acariciaba entonces el rostro. De nuevo giraba la mirada y se encontraba con Lucia que le pasaba su mano suavemente por el rostro, para después acercar sus rojos y ardientes labios a los suyos y besarlo. Y se dejaba besar. No tenía otra alternativa. Su mente y su cuerpo parecían no ser de él. El vampiro encima, moviéndose lentamente de arriba abajo. Sus firmes pechos resaltaban en la blanquecina piel, mientras Marcos entraba y salía del vampiro. 

Sentía como su miembro entraba en el sexo del vampiro una y otra vez, sin descanso. Escuchando los sutiles jadeos del vampiro cuando era penetrada. El placer que aquella cosa no humana le daba parecía estar acabando con su propia vida. Lucia permanecía a su lado, besándole al principio, para luego sentarse sobre su cara y ordenarle, exigirle, en voz baja y sensual que la lamiese. Y el joven sentía los muslos desnudos de Lucia pegados prácticamente a sus mejillas. Y su sexo húmedo junto a su boca, esperando su lengua. Los incansables gemidos de las dos mujeres sobre él.


Un fuerte golpe en el estómago lo hizo caer al suelo. Un terrible mareo y ganas de vomitar lo invadieron casi al instante. El suelo estaba mojado. Y sintió el frio en sus ropas y en su cuerpo al caer sobre un charco bastante grande. Oía voces alrededor que no llegaba a entender y comprender. Ya no estaba tumbado y desnudo con las dos mujeres encima de él. 

Ahora sentía frío, sus ropas estaban empapadas de la fría agua del charco. Lo levantaron con violencia del charco y cogiéndole casi del cuello lo estrellaron contra una pared de ladrillos. Sintió un intenso dolor en la espalda. Se encogió ligeramente, y casi a la vez volvió a recibir varios golpes y puñetazos en el estómago y en la cara que lo hicieron caer otra vez al suelo al tiempo que el aire le faltaba para respirar. Varias patadas estando ya en el suelo. Voces a su alrededor. Dos…tres personas. 

No sabría decir de cuantas se trataba en realidad. Estaba en el suelo. El cuerpo le dolía de manera brutal. Sentía el amargo sabor de su propia sangre recorrer sus labios. El aire parecía no querer entrar en sus pulmones. Lentamente abrió los ojos y a lo lejos, al inicio de lo que parecía un callejón, entre piernas y botas, creyó ver a Lucia y a la mujer vampiro. Como observando en silencio mientras lo golpeaban sin piedad. 

De pie, quietas, cogidas de la mano y pegadas literalmente una a la otra como si de dos amantes se tratasen, bajo la tenue luz de una farola y rodeadas por cajas y contenedores de basura. Pero su mirada se nubló. Una nueva patada, acompañada por unas risas, ahora en el rostro. Entonces una voz con autoridad retumbó desde lo lejos.

Continuará


Enlace a capítulo 13 parte 3ª:
http://deliriosdeunnaufrago.blogspot.com/2016/09/una-posible-aliada-parte-3.html
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