lunes, 17 de octubre de 2016

CAPÍTULO 14 PARTE 3 EXTRAÑOS ACONTECIMIENTOS


Parte 3ª del capítulo nº14 de La historia de la ciudad sin árboles


Despertó sobresaltado. El aire entró de golpe en sus pulmones justo al despertar, y su rostro se contrajo en una mueca de dolor con la boca abierta y la mano en el pecho. 

Miró a su alrededor, con los ojos abiertos e inspeccionando bien el lugar, aunque durante los primeros segundos su vista estaba ligeramente nublada hasta que poco a poco fue normalizándose. Era su apartamento, de eso estaba seguro. Pero su mente parecía bullir de manera sorprendente. 



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Las imágenes de la mujer vampiro desnuda sobre él, los labios de Lucia besándolo, las patadas y puñetazos por todo su cuerpo en lo que parecía un callejón, todo se mezclaba sin orden y sin sentido alguno. Recordaba haber ido a la librería a devolver el libro y luego… ¿había ido a la casa de Lucia? A partir de ese momento todo se volvía muy turbio, era como una imagen débil y frágil en su memoria, que se balanceaba de un lado a otro amenazando con caer y desaparecer. Incluso como si los días se mezclasen unos con otros.


Se percató de que estaba en el sofá. Intentó incorporarse, sintiendo como el interior de su cuerpo parecía crujir al más mínimo movimiento. Y cuando logró que su cuerpo lo obedeciese mínimamente, se echó hacia delante para incorporarse, cuando de repente algo que descansaba sobre su pecho y que no se había dado cuenta de su presencia se deslizó al suelo. Escuchó el sutil ruido que hizo al caer contra. Se terminó de incorporar y cuando quedó sentado en el sofá miró hacia abajo, hacia el ruido.

-Pero que…- murmuró sin entender muy bien que era lo que estaba viendo. Sabía qué era lo que había en el suelo, pero no llegaba a comprender por qué estaba en el suelo y no en su sitio, en la librería, que era donde creía haberlo llevado.

Alargó el brazo y lo cogió. Era el libro de J. Carrier, abierto por la mitad y boca abajo. Lo cerró y lo dejó con cuidado sobre la mesa, junto a la caja de pizza vacía y los botes de refresco. Tenía que buscar alguna pastilla o algo que le ayudase a despejar la mente. Estaba completamente convencido de que ya había devuelto aquel maldito libro. Que había estado en la casa de Lucia. Y era a partir justo de ese momento cuando empezaba a tener dudas, cuando todo se volvía turbio, borroso.

Entró en el cuarto de baño. Buscó en el mueble sobre el lavabo esas pastillas, pero solo había un pequeño frasco y estaba vacío. Cruzó el pasillo y entró en el dormitorio. El cuerpo continuaba no pareciendo suyo, como si no quisiera obedecer las órdenes del cerebro, andando con movimientos torpes y balanceándose ligeramente de un lado a otro. Rebuscó en los cajones de la mesilla pero tampoco encontró nada que tomar para que lo aliviase de aquella extraña sensación. Y fue al girarse, con la intención de regresar al cuarto de baño para intentarlo con un duchazo, cuando su pie descalzo, vestido tan solo con los calcetines, pisó algo que le hizo un poco de daño.

En el suelo, junto a las patas de la cama, encontró lo que parecía un pendiente. Lo cogió y lo observó detenidamente.  Casi al instante una imagen golpeó violentamente su cerebro. La imagen de la mujer vampiro en aquella misma cama con él, aquella primera noche. Besándose, haciendo el amor. Y aquel pendiente colgando de la oreja izquierda de ella. Y la imagen lo golpeó tan violentamente que se sentó en el borde de la cama, con la palma de su mano abierta y observando el pendiente. No parecía caro. Tampoco era demasiado bonito o elegante. Resaltaba una especie de demonio o bestia rodeada por una serpiente o por látigos que intentaban oprimir el cuerpo.

Cerró el puño y con paso decidido se dirigió al salón, hacia el ordenador. Sin duda alguna aquel pendiente se le había caído a la mujer vampiro aquella noche, y por algún extraño motivo no se había percatado de ello. Pero entonces una extraña y angustiosa sensación inundó su cuerpo. Su cara se contrajo en una mueca de terror y cayó al suelo bruscamente. Durante unos instantes su cuerpo se convulsionó de manera violenta, golpeándose con los muebles más cercanos. Finalmente perdió el conocimiento. En su mano cerrada guardaba el extraño pendiente.

Enlace capítulo 14 parte 2: 
http://deliriosdeunnaufrago.blogspot.com/2016/10/capitulo-14-parte-2-extranos.html

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