martes, 29 de noviembre de 2016

CAPÍTULO 18 PARTE 2 REVELACIONES



Frente a R la espantosa imagen de Marcos. Era evidente que había sido víctima de una paliza o algo peor. Mostró su preocupación y sin apartar la vista del rostro herido, sentenció convencido de que lo mejor sería llevarlo a un hospital. A urgencias. Quizá tuviese algún hueso roto o hemorragia interna.

Estarían más tranquilos sabiendo que, aparte de los moratones, las hinchazones de la cara y el cuerpo, no tenía nada más grave. Pero Marta negó con la cabeza. Mientras R estaba de camino y ella limpiaba al joven toda la sangre con paños húmedos y cubría sus heridas, en la medida de lo posible, él le había dicho que no quería salir de su apartamento. 

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La voz apenas era entendible incluso para Marta que estaba a su lado, pero le oía repetir que ya no había tiempo, que ya estaba muerto. Ya nadie podría salvarlo de su fatal destino. Lo había dicho sin apenas poder abrir los ojos. Sentía que los parpados le pesaban como si tuviese un par de anclas de un buque de la armada atadas a ellos. A la vez que intentaba no quejarse cuando la chica le pasaba con todo el cuidado posible el paño húmedo por las heridas.

Ahora, R lo observaba ligeramente retirado, a un par de metros. Guardaba silencio. Tenía las manos metidas en los bolsillos de su abrigo. No se lo había quitado al entrar, ni siquiera se lo había desabrochado. En el interior del apartamento se notaba bastante frío. Marta regresó de la cocina. 

Fue directa hacia su padre, y dobló los brazos junto a su pecho, síntoma igualmente de que sentía el frío. Marcos dormía en esos momentos. Hacía tan solo unos minutos, justo antes de que llegase R, que había encendido la calefacción y todavía tardaría un poco en calentarse el ambiente.

-Tenemos que hablar- murmuró la chica.

Se sentaron en la mesa. Antes, la chica se había acercado a comprobar cómo iba el joven. Parecía que dormía plácidamente. Aunque de vez en cuando su cuerpo sufría ligeros escalofríos, y su frente brillaba bajo el sudor que desprendía de manera incontrolada seguramente por la fiebre. Sobre la mesa, algunos libros que R retiró ligeramente hacia un lado.

-¿Salías con ese?- le preguntó en voz baja R cuando la chica se sentó a la mesa.

Marta resopló. Miró un instante de nuevo hacia donde descansaba Marcos para luego volver la atención a su padre.

-Es un buen chico, y muy inteligente- dijo en voz baja- solo que…

Le costó un poco continuar. R notó en su voz algo de nostalgia, algo que podría parecer preocupación por aquel joven, y lo último que quería el detective era que su hija se sintiese incomoda.

-Dime- cortó R con una ligera sonrisa.- ¿Tienes algo que contarme?

-Recuerdas el otro día cuando estuvimos tomando café. ¿Y me preguntaste si creía en los vampiros?- Marta intentaba hablar en voz baja. No quería despertar a Marcos.

-Si- R mostró un pequeño gesto de desaprobación, y como de no dar mucha importancia a ese hecho.- No me harías caso ¿verdad?

-Días antes vino a visitarme- confesó ella mirando un instante a su ex, para luego volver a mirar a su padre, ahora dibujando un gesto de preocupación- Vino con la estúpida historia de que tenía un problema: que le había mordido un vampiro.- Y resaltó con gran énfasis la última frase.

Casi al instante R dibujó en su mente las dos marcas que Pedro el informático tenía en el cuello el día que lo vio en el depósito. Pero no dijo nada, quería ver que le contaba su hija.

-¿Un vampiro?- preguntó intentando hacerse el despistado.

-Vamos pa… - la chica dudó un instante- Vamos R, él me dice que le ha mordido un vampiro y poco después tú me preguntas sí creo en ellos ¿casualidad?

-Claro que es casualidad cariño- R se negaba a meterla en medio de todo aquello, fuese lo que fuese que rodease la misteriosa muerte de Pedro el informático.- Yo te lo pregunté por curiosidad y lo de este pues…- miró a su alrededor mostrando con el brazo extendido el desordenado apartamento. Marta negó con la cabeza.

-No.-dijo completamente convencida- Soy periodista ¿recuerdas? O por lo menos intento serlo. Después de tu pregunta y con lo que me contó Marcos investigué un poco.

-¿Investigaste? ¿El qué?- R estaba preocupado por la chica.

-Sé que fuiste al depósito de cadáveres- dijo ella- y sé que no te dijeron la verdad.

-Continúa- R empezaba a ver que aquello podría resultar interesante.


-El tal Pedro no murió de dos disparos. Murió porque un vampiro lo mordió. Los disparos fueron posteriores, para cubrir el mordisco



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