lunes, 8 de febrero de 2016

LA NOCHE MÁS LARGA

La noticia corrió como un reguero de pólvora. Algo grande y gordo estaba ocurriendo.
El Land Rover de la Guardia Civil cruzó el pueblo a gran velocidad y “voló” hacia Toledo. Algunos de los vecinos decían que en el cuartel solo había quedado un cabo. Y que la puerta del mismo cuartel se había cerrado a cal y canto.
A medida que avanzaba la tarde, casi todos los establecimientos se cerraron. A excepción de los bares, en donde muchas de las personas que vivían en el pueblo se amontonaban para ver las últimas noticias en la Televisión.
“Un golpe de estado”. Era lo único que se repetía sin cesar. “Dios mío” se lamentaban algunos en voz baja. “Joder” protestaba otro ordenando al camarero que le sirviese otra cerveza.
Algunos se envalentonaban y proclamaban a pecho descubierto “que ya era hora de que alguien pusiera orden en este país de mierda”. Pero el miedo les hacía a la mayoría ser precavidos, no entrar en discusiones con nadie. “Se veía venir” decían en un grupo en uno de los bares. “La democracia era muy débil” decían otros. Muchos se iban a sus casas. Había miedo de que hubiese “líos” por el pueblo. Y no querían la mayoría estar en medio de esos “líos”.
La casa de un profesor fue apedreada por varios con la cara cubierta mientras gritaban insultos. Las luces de la casa estaban apagadas, pero sospechaban de qué los propietarios estaban dentro. El cierre de una pequeña tienda fue reventado con algunas mazas de hierro. Las noticias que llegaban por la televisión no eran muy exactas respecto a lo que estaba ocurriendo en realidad. Y nadie sabía exactamente a qué atenerse.
Casi a medianoche un grupo de personas fueron en busca del herrero. Golpearon la puerta de su casa. La mujer del herrero se quedó con los niños en la habitación de estos, mientras su marido bajaba y abría la puerta.
“Nos vamos a la sierra” le dijo uno en cuanto el herrero abrió. “No hay muchas noticias de lo que está ocurriendo, pero estaremos más seguros si nos escondemos en la sierra”
El herrero miró al grupo que le apremiaba. Casi todos conocidos. Rostros intentando mostrar valentía. Cuando en realidad solo proyectaban miedo. “Yo soy herrero, nunca me he metido en política. Me quedo en casa con mi familia”

Afortunadamente las noticias empezaron a mostrarse claras. El golpe de estado no amenazaba la democracia, no había salido como los golpistas tenían planeado. Algunos bares en el pueblo no cerraron hasta altas horas de la noche. La mayoría de los rostros se calmaron, se relajaron. La cerveza empezó a inundar las barras de los bares y las jarras llenas fueron y vinieron entre risas y alivios. Otros regresaron a sus casas. Había sido un día y una noche muy largos. Muchos revivieron en sus mentes tristes recuerdos y miedos que creían haber dejado atrás y que no querían volver a vivir.  


domingo, 7 de febrero de 2016

PRIMER AMOR


¿Quien no recuerda a su primer amor? ¿Aquella chica o chico que se sentaba en el pupitre de al lado o dos filas por delante?


Sin darse cuenta ni cómo ni porqué, sintió que cada vez que veía a esa chica se le creaba un nudo en el estómago que apenas lo dejaba respirar.
Fue en aquella excursión del colegio, una tarde de viernes cuando la primavera mostraba su enorme poderío y esplendor. Mientras la chica bailaba bajo la sombra de aquel enorme árbol junto a sus amigas una canción de moda. Un cruce de miradas inesperado y sintió que le faltaba el aire. Una sonrisa furtiva de la chica en uno de sus giros en el baile, la música a todo volumen. Él sentado con sus compañeros de clase, disimulando, haciendo entender que no miraban a las chicas.
Desde aquella tarde quería correr… saltar… más que sus compañeros, quería marcar más goles en los partidos del recreo. Simplemente porque ella sonreía tímidamente cuando sus miradas se cruzaban. De repente todo eran notitas, mensajes de ella que le hacían llegar sus amigas. Los recreos se consumían al ritmo que marcaban los jóvenes e inexpertos corazones. Se aprendió el nombre de todas y cada una de las amigas de la chica. La buscaba sutilmente a la salida de clase. Se buscaban.

Sin darse cuenta ni cómo ni porqué había encontrado su primer amor.