martes, 20 de junio de 2017

CAPÍTULO 30 PARTE 2 SOMBRAS EN LA OSCURIDAD


R vio alejarse el coche de la forense. Tranquilamente sostuvo el sombrero con ambas manos, y miró a su alrededor. El edificio anatómico forense se alzaba imponente a lo largo y alto de cinco pisos de altura justo a su izquierda. Algunas luces, seguramente de oficinas, estaban encendidas. Todavía había personal trabajando. No todos tenían los mismos horarios de entrada y salida. ¿Qué había insinuado Eva? ¿Qué podrían estar relacionados todos esos crímenes? ¿Qué algo que no era humano estaba asesinando en la ciudad?  Volvió hacia el taxi. Tenía ganas de llegar a casa. Estar con Isabel. Menos mal que el trayecto era corto.

https://pixabay.com/

Cuando llegó al taxi, subió al interior resoplando y acomodándose en el asiento. La temperatura descendía considerablemente. Resultaría un invierno bastante duro.

-Calle 57- dijo colocándose el abrigo tras cerrar la puerta.-No espere.- R mantuvo un instante el silencio, como pensativo. Aunque le apetecía regresar junto a Isabel, algo lo azotó la mente. Un toque sutil, pero que fue suficiente para cambiar de idea tan rápidamente.- Vayamos antes a la 24.

El taxista activó el contador a la vez que contestaba con un simple y monótono “Ok, el señor manda”. El coche giró en la misma calle y se dirigió hacia la 24.

Fue un viaje corto. Poco antes de llegar ordenó al taxista que parase justo antes de girar a la calle 24. Y que lo esperase, que no tardaría mucho. Descendió, abrochándose de nuevo el abrigo y subiéndose el cuello para protegerse del frío, avanzó hacia la esquina de la calle 24 donde estaba la librería de Lucia. Todavía era hora de comercio por lo que seguramente todavía la encontraría abierta, en caso de que ella si respetase el horario y no hiciese como muchos comerciantes. Avanzó por la acera, con las manos en los bolsillos y mirando un instante hacia el taxi para cerciorarse de que lo esperaría. No había demasiada gente por la calle. Caminó algo rápido, hasta detenerse a una veintena de metros de la librería. Se acercó a la puerta de un edificio y se ocultó en el hueco del portal, sin perder de vista el ventanal y la puerta del establecimiento. Todavía estaba abierta la librería y la luz del interior teñía suavemente la acera. 



Tuvo que cruzar la calle y situarse tras una furgoneta para poder ver mejor el interior. Aguardó unos segundos en silencio y con las manos en los bolsillos. Al otro lado del cristal, el mostrador estaba desierto. Tampoco había ni rastro de Lucia, al igual que de ningún cliente en ese momento. Movió la mirada e intento ver algo más de la tienda, pero entre el escaparate y la puerta había pared, por lo que era imposible ver algo justo en esa parte. Pero la propietaria de la librería apareció. R se centró en ella. No quería ni pestañear, no perderse nada de lo que pudiese hacer, por banal e intrascendente que fuera. Lucia rodeó el mostrador. Llevaba una especie de cuaderno. Lo abrió y empezó a ojearlo. R movió la cabeza. Tenía que hablar con ella. Observarla desde la lejanía no le llevaría seguramente a buen puerto.

Lucia miró su reloj de pulsera. Apenas veinte minutos para las ocho de la noche. Había sido una jornada bastante tranquila, sobre todo la tarde. Últimamente las tardes eran demasiado tranquilas. En su mente rondaba la idea de irse directamente a casa y darse un baño relajante. Sumergirse en la bañera llena de agua y cerrar los ojos. Relajarse, dejar que el agua caliente le transportase durante unos minutos a otro mundo. A un mundo sin…

La puerta se abrió. Sus pensamientos volaron, esfumándose de golpe. Cerró el cuaderno que durante unos minutos había estado ojeando, pero que al final solo miraba, sin llegar a ver, mientras su mente se relajaba en la bañera llena de agua caliente y espuma. Levantó la vista y vio a un hombre que quizá llegase al uno ochenta. Con un abrigo de color negro con el cuello subido y un sombrero. El hombre avanzó hasta el mostrador, quitándose el sombrero a la vez que avanzaba. R se detuvo frente a la propietaria del establecimiento.

Él la recordaba perfectamente, pero quizá ella no le recordarse.


-Buenas noches- dijo tranquilamente.





sábado, 17 de junio de 2017

Creed La leyenda de Rocky

He de confesar que soy un apasionado seguidor de la saga de Rocky, y reconozco que hay partes de la saga mejores y partes peores.


 Creo, y siempre bajo mi punto de vista, que el personaje de Rocky nos ha atraído por su sencillez, por su cercanía al hombre de la calle. Perfectamente podía haber sido nuestro vecino del quinto o nuestro vecino de la casa de enfrente. Un personaje que se reengancha en el boxeo por pura casualidad, cuando nadie daba un penique por él.  Y esa esencia, ese “hombre de la calle” perdura durante toda la saga.



Incluso en “Creed la leyenda de Rocky” se agranda aún más. Y como dice el titulo se convierte en leyenda. Nuestro vecino del quinto se convierte en leyenda.

¿Y por qué no ocurre lo mismo con el personaje Adonis Johnson? Quiero decir ¿Por qué no sentimos la misma cercanía, el mismo aprecio o cariño con él?

Acabo de ver la película (sí, sé que alguien dirá que la peli ya tiene dos años y que si tal y que si cual) Para empezar diré que me gusta comentar películas, independientemente de si se estrenó ayer o en 1902. Si alguien busca un análisis detallado sobre la peli…este no es su blog.

Continúo pues. Como iba diciendo acabo de ver “Creed la leyenda de Rocky” y como he dicho antes, en ningún momento he sentido por el personaje de Adonis la cercanía o el cariño que se puede tener al personaje de Rocky. A lo largo de la película me daba la sensación de que estaba presenciando un cierre de la saga algo mediocre (es verdad que la película tiene en la primera hora algunos momentos incluso cómicos), pero daba la sensación de que no estaba a la altura. No conectamos en ningún momento con un personaje que es todo lo contrario a Rocky. Un personaje que más bien parece (aunque luego resulte un excelente boxeador, una cosa no quita la otra) y lo es, un niño rico, con una novia guapa, con el mejor entrenador que podría tener un boxeador. En fin, alguien que desde el minuto uno lo tiene todo.



Pero ha sido llegar al combate final (entre medias queda el conflicto de Adonis con Rocky por el cáncer que éste último tiene) y la película ha ganado enteros. El combate final sencillamente ha sido brutal, magistral. Sobre todo el último asalto cuando ha sobresalido en algunos momentos la música del combate de la primera película de Rocky. Pero no veía al hijo de Apolo Creed luchando, veía de nuevo a RockyBalboa. Rocky contra Apolo, Rocky contra Iván Drago, Mason Dixon

Realmente ha sido impresionante, cualquier seguidor de la saga lo entenderá. Creo que al final después de todo (espero que así sea) ha sido un cierre espectacular. Con un combate que sin duda alguna nos trasladará a los mejores combates (como ya he dicho) de Rocky Balboa.

viernes, 16 de junio de 2017

RELATOS BREVES



Tú y Tormenta de verano, dos relatos breves que podéis encontrar en RELATOS Y MICRORRELATOS en Amazon

Os recuerdo también que podéis seguir capítulo a capítulo mi última novela "La historia de la ciudad sin árboles" en este mismo blog. Todas las semanas un capítulo nuevo.




Me acostumbré a invadir tu lado de la cama. Pasear por tus playas desnudas, donde las salvajes aguas de tus besos bañaban mi piel.  A lo lejos un grillo improvisa la banda sonora de la noche. Versos sueltos, perdidos, de un poema mil veces empezado y nunca acabado. Dejemos que la noche fluya entre las sábanas.


TORMENTA DE VERANO


Agradable tarde tormentosa. Las ramas de los árboles del jardín se dejan mecer con suavidad por el aire fresco que cubre el día desde primeras horas de la mañana. De vez en cuando un trueno y poco más tarde un chaparrón de un minuto. Como si ese acto de la naturaleza pareciese estar programado.  Sentado frente a la ventana siento el frescor que entra por la puerta abierta. Mis dedos vuelan por el teclado a la vez que mi mente se sumerge, sin querer salir, en las palabras y frases que se van escribiendo en el portátil y que poco a poco van construyendo un universo nuevo. De fondo escucho tu voz. Canturreas alguna canción. Hace un rato he sentido tu olor y tu sonrisa al sentarte sobre mis rodillas y leer algunas frases. El sabor de tus labios al besarme. Tu voz alejarse al decir que continúe escribiendo, que no quieres entretenerme.  Otro chaparrón. El sonido del agua en el jardín. Los truenos. El color gris de la tarde avanza hacia una noche de amor, de tu cuerpo desnudo en la cama, navegando por mis sueños. Recorriendo tu piel, rendido me dormiré entre tus brazos.

martes, 13 de junio de 2017

CAPÍTULO 30 PARTE 1 SOMBRAS EN LA OSCURIDAD

La tarde siguiente a la firma de libros, R cerró la oficina una hora antes, y tomando un taxi se dirigió al edificio anatómico forense. Esperaba encontrar a Eva.

https://pixabay.com/

En el corto trayecto, apenas quince minutos, pudo escuchar en la radio la noticia de una nueva persona encontrada muerta por la mañana a orillas del río, en la parte norte de la ciudad. Apenas se daban detalles del estado del cadáver, pero según el periodista que hablaba en ese momento por la emisora, al parecer el cuerpo lo habían encontrado en muy mal estado. Similar a las muertes de los días anteriores en la ciudad. Todavía seguía coleando en la radio y la televisión los brutales asesinatos de las dos estaciones de metro, en los que habían encontrado un total de siete personas brutalmente asesinadas. E insistían en que la policía continuaba dando palos de ciego porque no encontraban ni una sola pista que les pudiese ayudar en la investigación. El taxista refunfuñó. Aquella noticia era la excusa perfecta para poder hablar con su cliente, que desde que se había sentado en el asiento trasero e indicado la dirección en un tono más bien bajo y apagado, no había abierto su boca para nada más. Ni siquiera para protestar por el denso tráfico…por el frío…o por cualquier otra cosa de la que los clientes normalmente se quejaban.

-Sea quien sea el que comete los crímenes es listo de cojones- protestó el taxista mirando por el retrovisor a su cliente, buscando descaradamente una respuesta.

R escuchaba la noticia, pero tenía la mirada perdida hacia la ventanilla, hacia el otro lado del cristal. Donde el frío era intenso y la noche empezaba a bañar de manera silenciosa y rotunda los rincones de la ciudad. Se sorprendió al ver que efectivamente como decía la radio y la televisión desde hacía unos días, los ciudadanos procuraban no estar en las calles a medida que se acercaba la noche. Incluso descubrió en el trayecto en taxi, que algunos establecimientos cerraban antes de sus horas habituales.

Pagó con un par de billetes al taxista justo cuando lo dejó frente al edificio en el que trabajaba Eva, y pidió que lo esperase, que no tardaría mucho. Saliendo del taxi se recolocó el abrigo y empezó a caminar. Pero no entró en aquel edificio. En su lugar esperó en la puerta. Desde esa misma posición podía ver el coche de la forense y sabía que todavía no había terminado su turno. Miró el reloj y comprobó que quedaban pocos minutos. Se terminó de abrochar el abrigo y metió las manos en los bolsillos. Esperaría. Sabía que era una mujer muy estricta con los horarios. Además, al depender su puesto de trabajo directamente del ayuntamiento local, estaba obligada a salir a su hora. No se pagaban horas extras.


-Últimamente te veo muy a menudo- Murmuró Eva al salir del edificio y encontrarse cara a cara con el detective.

-¿Podemos hablar cinco minutos?

-Solo un minuto R- respondió de manera algo áspera la forense. Ya habían empezado a caminar hacia el parking, hacia el coche. Una vez más entre ellos dos no existía protocolo a la hora del saludo o despedida.- Tengo algo de prisa.

-Entonces iré al grano guapa- dijo el detective quitándose su Fedora sin dejar de andar. Eva lo miró un instante algo sorprendida al oír lo de “guapa”. Conocía a R y sabía que no era su habitual forma de hablar.- ¿Por qué me engañaste con lo de la muerte del informático?

-¿Engañarte?- Eva lo miró fugazmente a los ojos. Recordó que lo primero que le enamoró de R fueron aquellos ojos con mirada tan intensa, tan varonil, tan verdadera.- Oh vamos R, tú lo puedes hacer mucho mejor.

Llegaron al coche. La forense empezó a rebuscar las llaves en el interior del bolso que colgaba de su hombro.

-¿A qué te refieres?


-Viste los mordiscos.- Eva abrió la puerta y antes de entrar lo miró fijamente.- ¿Crees que en un informe oficial puedo poner que la muerte de aquel joven fue causada por el mordisco de un vampiro? Además ¿No ves últimamente las noticias? He podido hacer la autopsia a uno de los asesinados en la estación de metro y te puedo asegurar que un ser humano no causa esos destrozos en un cuerpo. Como ningún ser humano es capaz de matar clavando sus colmillos en el cuello hasta desangrar a otra persona. – Acto seguido montó en el coche y abandonó el parking. 


domingo, 11 de junio de 2017

SPOILER VS TONTERÍA HUMANA

Cuando se estrenó Verano Azul y llegó el último capítulo, todos, una semana antes estábamos deseosos de ver la tan anunciada muerte de Chanquete.

¿Spoiler? Pues posiblemente. ¿Nos pasó algo por tener ese anticipo del capítulo? Creo que nada.

Ahora, todo ha cambiado. Amigos que amenazan a otros amigos por borrarles del “Facebook” si hacen spoiler de la película de moda... peleas a las puertas de los cines...

¿Nos hemos vuelto locos?
Imagen Google

¿Realmente es para tanto? ¿Acaso no vemos más veces la misma película, o serie?

Personalmente me importa un carajo el spoiler. Si alguien me dice el final de una película o de un episodio en concreto de una serie. Es muy probable que desde que me lo cuente hasta que vea la película o capítulo se me haya olvidado.


¿Que emiten el final de un capítulo a las tres de la mañana por pago y tú no lo puedes ver hasta el día siguiente a las diez de la noche? Pues la respuesta es muy sencilla. Vive, no te conectes a las redes sociales durante ese día. No es necesario amenazar, faltar al respeto, pegarse con alguien.  

sábado, 10 de junio de 2017

MODELADO 3D

Buenos días. Estoy pensando en unificar los dos blogs que tengo. En un principio el otro blog lo abrí para mostrar mis trabajos con el modelado 3D, animación 3D y postproducción.
Aquí os dejo unas muestras de mis modelados en 3D.



En esta entrada quiero mostrar algunos de mis últimos trabajos en 3D Max.




 Me he aventurado a modelar mi propia versión de la TARDIS, la famosa nave del DOCTOR WHO,  que reconozco que es mi serie favorita. Y llevo un tiempo queriendo hacer un cortometraje sobre la serie.



Esta tercera imagen pertenece a un trabajo algo más ambicioso. Actualmente estoy modelando una ciudad de tamaño medio para mi primer Demo Reel.


A medida que vaya avanzando en el modelado de la ciudad, iré subiendo tanto imágenes como capturas del trabajo.

martes, 6 de junio de 2017

CAPÍTULO 29 PARTE 3 MANIOBRA EN LA LIBRERÍA.

Cuando salieron de la librería, casi una hora después de entrar, el frío era más intenso. Y la noche acunaba en silencio a la ciudad entre sus brazos, entre sus mortales brazos, como resultaban ser en las últimas fechas. R había abandonado la trastienda y todo lo que en ella había encontrado, volviendo a la librería. Su experiencia le sirvió para no ser visto al regresar a la tienda y parecer que entraba de nuevo por la puerta principal. Ana Moore continuaba sentada en su puesto firmando ejemplares y fotografiándose con algunas lectoras. Su sonrisa era realmente preciosa pensó R al observarla de manera furtiva durante un instante. Ana/Antonio. Eso lo descolocaba. No podía remediarlo, en ciertas cosas era bastante clásico. 

https://pixabay.com/

Encontró a su hija junto al mostrador, hablando con la propietaria del establecimiento. A quien conoció pocos segundos después. Justo cuando se acercó a Marta y esta sintió su presencia. Durante un segundo sus miradas, la de padre e hija, se encontraron. El trabajo estaba hecho, decía la mirada del detective. Una se había encargado de entretener a la propietaria, la única que en un momento dado podría haber ido a la trastienda con cualquier excusa. Y el otro había echado un vistazo en busca de pruebas. Tras una charla de algunos minutos con Lucia, abandonaron la librería con uno de los ejemplares firmados por la autora.

-¿Ya se van?- preguntó Ana entregándole el libro firmado.

-Así es- confesó R estrechando la mano de la escritora.- Nos esperan para cenar.

-Les agradezco que se hayan pasado.- confesó Ana- Y encantada de conocerte Marta.

-Igualmente- La hija del detective sonrió ligeramente.


Cogieron un taxi y se acomodaron en los asientos traseros. Recorriendo las calles camufladas en la oscuridad de la noche, R observaba distraído el libro envuelto. Lucia había tenido el detalle de envolverlo en papel de regalo al saber que era precisamente eso: un regalo. Marta miró al detective.

-¿Y bien?

R mantuvo la mirada un poco más en el libro, en aquel papel verde clarito que lo envolvía. Después, mirando un instante a su hija sacó del bolsillo de su abrigo el móvil accediendo al archivo de imágenes. Le mostró una en particular. La joven periodista sujetó el móvil que le ofrecía R y viendo que este le hacía una señal de que no dijese nada en voz alta, que solo mirase.

Y Marta vio la imagen. Durante un instante no supo que decir. Miró la imagen detenidamente. 

El taxi continuaba su viaje por las calles de la ciudad, sin encontrar apenas tráfico. Durante un par de veces el taxista miró por el retrovisor, echando un vistazo a sus clientes. Si sus miradas coincidían por el retrovisor sería la señal y entonces entablaría una insustancial charla con ellos mientras duraba el trayecto, como hacia siempre con la mayoría de sus clientes. Pero los vio enfrascados en sus cosas y no quiso molestar. Al tío maduro le gustaban las jovencitas, y esta estaba “cañón”, pensó sonriendo para él mismo y volviendo la atención hacia el frente. Ya no faltaba mucho.

-Nunca lo habría podido imaginar- murmuró Marta cuando descendieron del taxi. El portal de R se alzaba justo al lado. Un oscuro bloque de hormigón salpicado con tristes luces blanquecinas. La hilera de coches aparcados había hecho que el taxi se detuviese en doble fila durante unos segundos. Después cuando sus clientes cerraron la puerta se alejó con el cartel de libre en verde y refunfuñando por la nula propina que aquel tío le había dado.

- El tono verde sigue siendo tan magnifico como la primera vez que la vi en la casa del informático.- R ya había guardado el móvil de nuevo en su bolsillo. No borraría esa fotografía sacada en el sótano de la librería. Aquellas escaleras lo habían conducido a una amplia sala muy bien iluminada. Un centro de reunión sin duda alguna a juzgar por las dos amplias mesas y casi la docena de sillas de plástico en vivos colores colocadas a ambos lados, rodeándola. Unos grandes fluorescentes colgados del techo. Paredes pintadas en tonos suaves, alegres. Limpias de cualquier fotografía, cuadro o incluso moho o suciedad. Unos respiraderos para que el aire en el interior no se viciase. Y sobre una de las mesas: la maceta. Aquella por la que el informático había sido asesinado. ¿Entonces era de Lucia la maceta? ¿Lo había matado la propietaria de la librería? ¿Quiénes se reunían en esa sala y para qué? Todo resultaba todavía bastante desconcertante. Pero la investigación parecía empezar a moverse.

-¿Crees que Lucia…?- Marta quedó en silencio cuando R levantó de manera sutil la mano con la señal de que guardase silencio. Estaban justo al lado de la puerta del edificio, y el detective tenía ya entre los dedos la llave del portal, pero algo le hizo detenerse en seco. Marta guardó silencio, y sin moverse siguió con la mirada al detective, que con gesto serio miró detenidamente y en silencio a ambos lados de la calle. Un vecino paseaba a su perro atado con la correa. Un camión de la basura pasó calle abajo. R en medio de la acera permaneció en completo silencio. Juraría que había oído algo extraño, raro. Y sintió la sensación de estar siendo observado, exactamente igual que cuando salieron de la librería y esperaban el taxi. Pero no había rastro de absolutamente nada ni nadie. Movió la cabeza y regresó junto a su hija.

-¿Ocurre algo?- preguntó la joven cuando entraron en el portal.

-No- respondió en tono tranquilizador el detective.- Pero esta noche te quedas a dormir aquí ¿de acuerdo?

Cogieron el ascensor y subieron al piso. Isabel aguardaba con la cena preparada. Sería una velada tranquila y en familia.


martes, 30 de mayo de 2017

CAPÍTULO 29 PARTE 2 MANIOBRA EN LA LIBRERIA

Sonrisa a la que respondió de manera educada Ana Moore antes de regresar a la mesa y entre sonrisas y besos empezar a atender a su público a la vez que se sentaba en su silla para dar comienzo la firma de ejemplares. R ojeó un instante el libro que le había entregado. A continuación miró a su hija.

-¿Te gusta la literatura romántica?-preguntó algo extrañado R.

-Fueron unos días malos- confesó la chica mostrando una ligera sonrisa-Tenía las defensas bajas.

R sonrió en silencio. A continuación cambió su semblante.

-¿Estas preparada?

-Claro- asintió Marta cogiendo el libro que su padre le entregaba.-Ten cuidado por favor.

R asintió. El plan era relativamente sencillo. Como esperaban, la librería estaba bastante concurrida de público, por lo que confiaba que resultase sencillo el colarse en la trastienda y echar un rápido vistazo. Entretener a la propietaria de la librería sería trabajo de Marta. Saludar a Lucia después de tanto tiempo sin pasar a visitarla sería la excusa perfecta.
https://pixabay.com/es/


Observó a su padre como se camuflaba entre la gente, y acto seguido buscó a la propietaria de la librería. La encontró al otro lado del mostrador. Se acercó y apenas había llegado, Lucia vio a la chica. Dibujó una bonita sonrisa en su rostro y salió a su encuentro para fundirse en un abrazo con ella. El trabajo estaba hecho. Podría estar hablando con la propietaria de la librería todo el tiempo que fuese necesario. Durante el abrazo, la joven periodista desvió ligeramente la mirada y vio a R colándose en la trastienda con gran facilidad y destreza. Nadie se percató de la acción. Todo el público estaba, afortunadamente, pendiente de la escritora.

Una vez en la trastienda, cerró con cuidado la puerta. Todo el bullicio del público se vio rebajado de manera sustancial al cerrar. Todo a su alrededor estaba oscuro. Pero no quería encender la luz. De uno de los bolsillos de su abrigo extrajo una pequeña linterna que encendió. El pequeño punto de luz empezó a mostrar un cuarto de reducidas dimensiones. Con algunas estanterías llenas de archivadores y viejos libros muy ordenados. Un viejo ordenador, que seguramente no funcionaria, en un rincón junto a un perchero. Un pequeño mueble con algunos cajones. Siempre con el punto de luz por delante, abrió los cajones. La mayoría vacíos. Y en el resto algunos albaranes de años atrás. Basura. Nada importante.


Nada más cerrar el último cajón, volvió a mover de un lado a otro, quizá algo desilusionado por no haber encontrado nada, la pequeña linterna. Pero ¿Qué esperaba encontrar? Tan solo se habían guiado por lo que había dicho Marcos unas horas antes de morir en medio de una fuerte fiebre y delirios. ¿Y si lo que buscaban no estaba en la trastienda? Moviendo la cabeza apagó la linterna con la intención de salir de allí, pero justo cuando se la guardaba en el bolsillo, sintió una ligera y muy sutil brisa bastante fría en el dorso de la mano, como si le rozase casi pidiendo perdón por aquel acto. Volvió a encender la linterna y buscó en silencio con el punto de luz guiándole. 

Tras unas cajas apiladas junto a una de las paredes, bastante bien escondida…camuflada, esa era la palabra, encontró una puerta cerrada. Sujetando la linterna unos segundos con la boca, retiró sin hacer ruido aquellas cajas. Palpó con las manos, buscando un pomo, la manera de poder abrir aquella puerta. En la parte superior tenía una pequeña abertura de apenas unos centímetros, que introduciendo los dedos hacía que la puerta se abriese. Sujetando ahora la linterna con la mano izquierda cruzó aquella puerta. Había un pequeño descansillo y justo después una escalera que llevaba a un piso inferior. Un sótano. Sin dudarlo empezó a descender. Una pequeña escalera de doce escalones, en línea recta, rodeada a ambos lados por una pared, y que terminaba en una nueva puerta cerrada. Apuntó con la linterna a la cerradura, buscando incluso el pomo. Afortunadamente no tenía llave alguna echada y el pomo giró sumiso y en silencio bajo la mano del detective.



martes, 23 de mayo de 2017

CAPÍTULO 29 PARTE I MANIOBRA EN LA LIBRERIA




La librería empezaba a verse bastante concurrida de público. La puerta no dejaba de abrirse y cerrarse. En el exterior, bajo la creciente noche que empezaba a cubrir la ciudad, un cartel en medio de la acera anunciaba la firma de libros por parte de la conocida autora Ana Moore. En el interior, se había acondicionado un agradable apartado en el que destacaba una sencilla mesa de plástico cubierta por una tela de color granate y una cómoda silla tapizada en terciopelo del mismo color, el preferido de Ana, que ocuparía la escritora. Sobre la mesa, algunos ejemplares de sus novelas, y que los clientes, en su mayor parte público femenino, podrían adquirir en la misma librería.

https://pixabay.com/es/

El detective y su hija entraron. Una agradable temperatura y una acogedora luz reinaban en el interior. Con tranquilidad y disfrutando del ambiente se camuflaron entre el público y empezaron a ojear algunos libros en los estantes. Encontraron también una estantería, seguramente preparada para esa tarde en especial, donde solo encontraron libros de Ana Moore. R cogió uno al azar. Nunca había leído a esa autora por lo que no tenía predilección por ningún título en especial. Marta ojeaba el resto de títulos de la escritora en cuestión.

-Este puede estar entretenido ¿Qué te parece?- R le mostró a su hija el libro que hacía unos segundos había cogido del estante. Marta lo miró y cogió el libro. Echó un vistazo la contra portada, leyendo unas líneas que venían escritas junto a una pequeña fotografía de la escritora. Seguramente su padre lo había cogido por la portada, la cual era bastante llamativa, con mucho color. Donde se veía a una mujer vestida con vaqueros y camisa, y armada con un rifle en una mano y sujetando las riendas de un caballo con la otra. De fondo, una especie de rancho con montañas nevadas a lo lejos. Sin duda alguna, ciencia ficción. ¿Montañas? ¿Con vegetación? Que mente más perturbadora tenía esa escritora.

-Creo que…-

Marta no pudo continuar hablando. Ana Moore apareció justo por detrás de ellos, con una agradable sonrisa entre los labios y una educación exquisita, como siempre que R había coincidido con esa mujer. Marta quedó asombrada ante la belleza de la escritora, que vestía un coqueto vestido rojo y zapatos negros. El pelo le rozaba ligeramente sus hombros desnudos. Tocando ligeramente los tirantes del vestido.

-Si va a comprar uno de mis libros- dijo amablemente-¿puedo sugerirle uno?

-Por supuesto- asintió R- Tengo que admitir que en literatura romántica estoy bastante perdido.

Ana Moore sonrió en silencio, cogió el libro que R tenía ahora entra las manos y tras ver el título lo dejó de nuevo en el estante, buscando rápidamente con la mirada le entregó otro.

-Creo que este le gustará a su pareja- Dijo.

-Me gustaría presentarle a mi hija Marta- dijo R cogiendo el libro y sujetándolo con las manos junto al sombrero, que se había quitado nada más entrar.

-He leído un par de libros suyos- dijo Marta justo después de la presentación.

-Espero que te gustasen.- Respondió la escritora.

Pero justo en ese preciso instante alguien, desde la mesa destinada a la firma de ejemplares, reclamó su presencia. Ana se giró hacia la persona y asintió con la cabeza. Después se volvió hacia el detective y su hija.

-Lo siento, pero el trabajo me reclama.-se excusó.- Puedo firmarle el ejemplar si lo desea.


-Estaremos un rato más todavía por aquí- dijo R mirando a su alrededor.- Pasaremos por la mesa, no se preocupe.- Terminó mostrando una agradable sonrisa.



lunes, 22 de mayo de 2017

¿Todos somos Truman?

Ayer domingo volví a disfrutar, después de muchos años, de una gran película: El Show de Truman. Personalmente creo que es el mejor trabajo de Jim Carrey.

Seguramente que buscando por la red encontraréis miles de análisis sobre la película. Pero yo quiero hacer mi propio análisis.



Para empezar decir que es un guion brillante. Desde el minuto uno, coloca al espectador (es decir nosotros) porque recordemos que en la peli hay dos tipos de espectadores, en una difícil situación. En una posición más que incomoda se podría decir. Desde el minuto uno tenemos mucha más información que el protagonista. Y a la vez que el guion nos coloca en esa posición privilegia de información (recordad que la información es poder) nos coloca emocional e irremediablemente junto al protagonista, junto a Truman.

En el avance los minutos de la película, es increíble cómo somos testigos en primera persona de que con un entorno controlado y un plan minuciosamente elaborado con anterioridad pueden manipular nuestra mente. Inducirnos de la manera más normal y sencilla ciertos miedos…fobias…temores…que harán que nosotros mismos vayamos por el camino que han construido precisamente para ello, sin “obligarnos” directamente.


Cómo esa sociedad aparentemente perfecta para nosotros, con sus problemas del día a día es verdad, pero que nos mantiene en nuestro espacio de confort “controlado” se convierte de la noche a la mañana en un estado policial si nuestra forma de actuar o pensar se sale del guion establecido. Y eso ocurre en la película.

Porque desde el mismo instante en que nacemos, nuestras vidas ya están controladas, dirigidas hacia un punto exacto. Desde nuestro barrio… ciudad… país… continente… nuestra forma de pensar, nuestras creencias religiosas… nuestra manera de ver la vida y la sociedad… ya está todo elaborado, empaquetado y entregado podríamos decir. Sin apenas espacio a que nuestra mente pueda cuestionarse nada.

El final de la película, con un claro enfoque religioso, nos muestra que si el ser humano quiere, puede realmente ser dueño de sí mismo. Pero como en la cinta de Peter Weir el ser humano tiene que enfrentarse al Creador, a todo, si realmente quiere ser libre. Y solo entonces tendremos delante de nosotros un futuro sin controlar, imprevisible. Esa puerta oscura en el inmenso fondo azul que vemos en la película.

¿Todos somos Truman? Preguntaría.  

Por cierto, solo quería recordaros que mañana martes habrá un nuevo capítulo de "La historia de la ciudad sin árboles" aquí en mi blog. Gracias.


sábado, 20 de mayo de 2017

SÁBADO POR LA MAÑANA

Hoy me he despertado a las siete de la mañana. Los sábados no tengo activado el despertador, y el móvil yace mudo en mi mesilla junto a la novela de Bram Stoker: Drácula.
Sí, he vuelto a empezar a leer este libro. Ya lo leí hace unos años y me apetecía volver hacerlo. Quizá porque quiero que se me borre aquella sensación que tuve al terminar de leerlo de que tenía entre mis manos la novela romántica más curiosa que había leído. En fin.
Aún con la ventana del dormitorio cerrada, la cual da a la parte de atrás de la casa, van llegando hasta mi el canto de algunos pajarillos. En cuanto entre un poco más la primavera quiero coger el equipo de audio que utilizo en los rodajes y salir al jardín a grabar el concierto que cada mañana jilgueros…gorriones…y demás pajarillos me brindan de manera improvisada.


Hecho una "bolita" en los pies de la cama está el pequeño Ulises, mi perrito. No tardará mucho en percatarse que estoy despierto y entonces saltará de la cama en busca de su pelota para invitarme a jugar con él.

Y a mi lado, bueno mejor dicho, en su lado de la cama está Laura. Por un instante he pensado en despertarla, pero me gusta verla dormir. Ahora tiene el pelo…caoba creo que se llama así. Está cada dos por tres cambiándoselo. Y está preciosa. Tiene un mechón de pelo que le cae por el rostro. Con cuidado se lo retiro. No se despierta. La despertaré cuando el café esté listo.
https://pixabay.com/es/


Anoche estrenó un nuevo conjunto para dormir: pantalón corto color…beige (más o menos) y camiseta de tirantes haciendo juego. Hicimos el amor. Me gusta sentir su pequeño cuerpo entre mis manos (ella es algo más pequeña que yo). Sentir la pasión de sus besos…de sus caricias…gozar de la juventud de su mirada.

Mientras se hace el café he puesto la comida al pequeño Ulises, que ya zascandilea por el jardín. He abierto la puerta de la cocina, que da al jardín delantero de la casa, al igual que la puerta del salón. Solemos utilizar más la entrada de la cocina. Es una cocina grande, en la que incluso tenemos una televisión. De siempre me han gustado esas cocinas grandes que aparen en las sit-com o comedías de situación, en donde las familias protagonistas hacían prácticamente la vida.

El jardín tiene seis árboles, y al menos en dos de ellos, estos días he descubierto varios nidos de jilgueros.
He dejado la puerta de la cocina abierta, y hasta el interior llega el agradable sonido del canto de los pajarillos. Justo cuando salía el café, Laura ha entrado en la cocina. Se ha cambiado de ropa. Lleva una simple camiseta blanca de manga corta y un pantalón largo color negro. Me da un beso, nos besamos sería más preciso decir. Me comenta que tiene ganas de que se estabilice el tiempo para poder desayunar por las mañanas en el jardín. Es verdad que todavía hace algo de fresco por las mañanas, y hoy en particular corre una ligera brisa que agudiza un poco más la sensación no de frío, pero sí de un fresco algo molesto.

Tomamos café en la mesa situada en el centro de la cocina. Ulises corre por la casa en plan de juego detrás de uno de los gatos que tenemos. Reímos al verles jugar, pero en nuestra mente ronda todavía la conversación de la noche anterior.

La conversación derivo…o salió a raíz de la serie Friends. Ambos nos hemos “reenganchado” a la mítica serie. Y Rachel Green ha entrado en nuestras mentes de forma que ni nos hemos dado cuenta. Quiero decir que hemos visto en la serie como el personaje de Rachel se ha quedado embarazada y posteriormente ha dado a luz a una preciosa niña. Luego, hemos visto igualmente como Mónica y Chandler se han casado y pretenden adoptar un niño, o niña.

¿Cómo sería traer a este mundo a un niño? Me preguntó Laura antes de irnos a la cama y mientras veíamos la serie.

Hasta ese momento no habíamos hablado de ese tema. Es verdad que la presión “subliminal” que ejercen nuestros padres por querer ser abuelos está ahí cada día. Y reconozco que me encantaría hacer abuelos a mis padres. Se lo merecen. Mis padres son algo más mayores que los padres de Laura, y no me gustaría que se perdieran la experiencia de “mal criar” como todo buen abuelo, a su nieto/a.
Algunas de nuestras parejas de amigos ya tienen hijos o en su defecto lo andan buscando. Y desde hace un tiempo siento que no me molestan cuando vienen a casa invadiendo todo con los carritos…los llantos de los bebes… Y he visto a Laura algunas veces con uno de ellos en brazos y…le sienta bien.

Pero… ¿precisamente ahora? Quiero decir que la situación no es estable al cien por cien en lo que al trabajo se refiere. Por otro lado la casa requiere de algunas reformas y luego…no sé, no termino de estar completamente a gusto en la casa. No me gusta el sitio donde está ubicada…no me gusta el pueblo…
Creo que el ser humano necesita una especie de “vinculo” por decirlo de alguna manera con el lugar, con la casa, donde vive, ya sea emocional…práctico…pero no es mi caso.

Quizá… ¿sería el traer al mundo una criatura con Laura el “vinculo” que busco? ¿Qué necesito?

Terminamos de tomar café, con el “run run” en nuestras cabezas de el de formar una familia. Porque al final sería eso: formar una familia. Pero no decimos nada.

Tenemos planeado para este sábado coger el coche (su coche porque el mío está estropeado desde el miércoles) y hacer unos cuantos kilómetros. Buscar lugares que nos gusten y fotografiarlos, comer en algún pueblo por el que pasemos…En fin…algo así, porque el domingo tenemos fiesta en casa. Reunión sería la palabra correcta. Soy un apasionado del fútbol inglés, creo que soy británico de corazón porque adoro Inglaterra en líneas generales, y la premier inglesa acaba este domingo. Un par de parejas de amigos vienen a comer y ya de paso veremos (nosotros si, ellas seguro que salen al jardín a tomar café y charlar) el último partido de la temporada del United. No es que haya hecho una buena temporada, todo lo contrario, pero soy un Red Devil.

                                    

                                              ¿Continuará?



martes, 16 de mayo de 2017

CAPITULO 28 CONFESIONES

Buenas tardes.

Gracias por visitar...leer...comentar...

Esta semana un nuevo capítulo de "La historia de la ciudad sin árboles"




El ambiente en el interior de la cafetería resultaba bastante agradable. Sin duda alguna lo que buscaban para protegerse del intenso frío de aquella tarde. Aunque estaba muy concurrido el local, tuvieron suerte y encontraron una mesa libre, junto a uno de los ventanales. El olor del café, el chocolate, la bollería recién hecha, inundaba todo el establecimiento.

Durante unos instantes, mientras se quitaba el abrigo y lo dejaba sobre el respaldo de la silla, Marta dejó que toda aquella mezcla de aromas y olores le inundasen por completo. Incluso cuando se sentó, cerró los ojos y disfrutó de aquel momento hasta que lentamente fue abriendo de nuevo los ojos. A la vez, que todos aquellos agradables olores se hacían ya a ellos dos, y la agradable sensación al entrar fuese acoplándose paulatinamente, haciéndose parte de ellos.
https://pixabay.com/


-La noche de la muerte de Mario ocurrió algo en el apartamento- murmuró mirando a su padre cuando la joven camarera tomó nota de lo que iban a tomar padre e hija y se dirigió hacia el reservado para camareros.

-¿A qué te refieres?- R no quería que su hija se atormentase demasiado con aquel incidente, pero por otro lado, reconoció para sí mismo, era bueno que la chica “soltase” todo lo que pudiese llevar en su interior.

Y después de que la camarera regresase con los dos cafés y la ración de churros (ninguno de los dos era capaz de comerse una ración cada uno) Marta le contó en voz baja, casi en un hilo de voz, todo lo sucedido en el cuarto de baño. Lo de aquella “cosa” que parecía no querer dejarla salir y como le iba atrapando lentamente para luego, sin más, desaparecer. Después, al terminar el relato, volvió a bajar la mirada hacia la mesa y sin apenas ganas dio un pequeño sorbo de café. Los churros descansaban en un plato en el centro de la mesa, solo R había cogido ya dos mientras escuchaba el relato de su hija, pero esta no parecía querer comer nada.

R dejó que pasasen algunos segundos en silencio después de que su hija hubiese terminado de hablar. Pensó un poco en todo lo que le acababa de contar. Últimamente tenía la extraña sensación de que estaban ocurriendo cosas demasiado “raras” para una ciudad como aquella. Aunque pensándolo bien, la ciudad en sí no era muy normal, por tanto…

-Deja que pase un tiempo ¿vale?- Fue lo único que se le ocurrió, a la vez que un estruendoso ruido proveniente de la cocina de la cafetería llamaba la atención de casi todos los clientes. Al parecer un par de platos habían decidido saltar al vacío desde las manos de la cocinera. El resultado: un montón de pedazos de cristal color verde oscuro por todo el suelo de la cocina. El ruido cesó y los clientes de nuevo volvieron a lo suyo.

-Come un par de churros hija- R intentó animarla en voz baja.- Están calentitos, y muy buenos.

Marta lo miró y sonrió en silencio. Con gesto pesado cogió uno que poco a poco se fue comiendo.