martes, 14 de marzo de 2017

CAPÍTULO 25 PARTE I VENGANZA

Gracias por visitar día a día mi blog. Capítulo 25 de La historia de la ciudad sin árboles.




Su puño izquierdo se cerró con extrema fuerza. La silenciosa rabia que invadía en esos momentos su cuerpo hizo que todos sus músculos se tensasen casi al extremo, dando la sensación que podrían atravesar la fina piel que lo cubría. Acababa de ver cómo el cuerpo del joven bloguero se precipitaba contra el vacío y fallecía al instante. ¿Qué había fallado? ¿Qué había hecho mal para que se produjese aquel inesperado final? 

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Durante un instante la rabia y la frustración la inmovilizaron por completo. No estaba acostumbrada a que sus planes se torciesen. Su cuerpo continuaba mojándose. Se hallaba de pie, sujeta a una de las chimeneas de un edificio cercano al del joven, justo al otro lado de la calle. Su ropa, un ancho vestido de color negro que le llegaba hasta los tobillos, se pegaba empapado a su figura. Sus pies descalzos reposaban sobre las viejas tejas del tejado del edificio. Cuando reaccionó, golpeó con el puño izquierdo cerrado la parte superior de la chimenea produciendo que parte de uno de los ladrillos se quebrase y cayeran varios trozos al suelo. 

Acto seguido saltó, y cruzando la lluvia de la noche cayó mansamente al lado del cuerpo sin vida del joven, apoyando las yemas de los dedos de las manos en el mojado asfalto y con las piernas dobladas, rozando prácticamente el suelo con una de las rodillas. Miró a su alrededor. Nadie parecía de momento haber oído la caída. Con cuidado cogió la cabeza de Marcos por el cuello y lo giró hasta encontrarse con su rostro. Una cara ensangrentada y bastante desfigurada por el golpe. Pero entonces vio que el ojo izquierdo se abrió ligeramente, ya que el globo ocular del ojo derecho parecía estar reventado. El joven no pudo articular palabra alguna. Pero ella no necesitó escuchar nada. La boca de Marcos intentó dibujar una sonrisa de victoria. No sería uno de ellos, uno como ella, parecía decir aquella sonrisa. A continuación su ojo izquierdo se cerró y el corazón dejó de latir.


Sin mediar palabra, y sintiendo que la rabia explotaba en su interior como nunca lo había hecho antes, volvió a los tejados de los edificios, pero antes de abandonar la zona de manera definitiva, algo hizo que se girase de nuevo hacia el cadáver del bloguero. Arriba en el tejado, con los pies pisando sobre las tejas y su cuerpo bajo la lluvia, giró el cuello y su rostro empapado de agua y rabia, descubrió una figura que descendía rápidamente de un coche y se agachaba junto al cadáver. 

Durante un instante la lluvia pareció detenerse, a la vez que el tiempo. Su mirada intensa se clavó en aquella figura, un hombre, que vestía un abrigo negro y sombrero. Durante un instante se preguntó quién sería aquel hombre que se interesaba por el triste y patético bloguero. Sus ojos no humanos intentaron ver más allá de la noche y la lluvia e intentar descubrir el rostro de aquel hombre.

Pero no le dio tiempo. Apenas unos segundos después aquel extraño abandonó el cuerpo sin vida del joven y entró corriendo al edificio. De su boca salió un pequeño rugido, que se mezcló con el sonido que a su alrededor hacían las gotas de agua al precipitarse con el tejado. Saltó al suelo. Cruzó la calle y entró en el edificio justo después de aquel hombre. Lo había hecho tan rápido que al entrar en el portal tuvo que frenarse pues todavía aquel extraño se encontraba en el primer tramo de escaleras. Y cuando aquel hombre golpeó la puerta para entrar, contempló en silencio y escondida pegada a la pared, como cogía a una chica en brazos. A ella si le pudo ver la cara. Una chica joven, muy bonita. Soltando un gruñido de rabia abandonó el edificio.


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