martes, 23 de mayo de 2017

CAPÍTULO 29 PARTE I MANIOBRA EN LA LIBRERIA




La librería empezaba a verse bastante concurrida de público. La puerta no dejaba de abrirse y cerrarse. En el exterior, bajo la creciente noche que empezaba a cubrir la ciudad, un cartel en medio de la acera anunciaba la firma de libros por parte de la conocida autora Ana Moore. En el interior, se había acondicionado un agradable apartado en el que destacaba una sencilla mesa de plástico cubierta por una tela de color granate y una cómoda silla tapizada en terciopelo del mismo color, el preferido de Ana, que ocuparía la escritora. Sobre la mesa, algunos ejemplares de sus novelas, y que los clientes, en su mayor parte público femenino, podrían adquirir en la misma librería.

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El detective y su hija entraron. Una agradable temperatura y una acogedora luz reinaban en el interior. Con tranquilidad y disfrutando del ambiente se camuflaron entre el público y empezaron a ojear algunos libros en los estantes. Encontraron también una estantería, seguramente preparada para esa tarde en especial, donde solo encontraron libros de Ana Moore. R cogió uno al azar. Nunca había leído a esa autora por lo que no tenía predilección por ningún título en especial. Marta ojeaba el resto de títulos de la escritora en cuestión.

-Este puede estar entretenido ¿Qué te parece?- R le mostró a su hija el libro que hacía unos segundos había cogido del estante. Marta lo miró y cogió el libro. Echó un vistazo la contra portada, leyendo unas líneas que venían escritas junto a una pequeña fotografía de la escritora. Seguramente su padre lo había cogido por la portada, la cual era bastante llamativa, con mucho color. Donde se veía a una mujer vestida con vaqueros y camisa, y armada con un rifle en una mano y sujetando las riendas de un caballo con la otra. De fondo, una especie de rancho con montañas nevadas a lo lejos. Sin duda alguna, ciencia ficción. ¿Montañas? ¿Con vegetación? Que mente más perturbadora tenía esa escritora.

-Creo que…-

Marta no pudo continuar hablando. Ana Moore apareció justo por detrás de ellos, con una agradable sonrisa entre los labios y una educación exquisita, como siempre que R había coincidido con esa mujer. Marta quedó asombrada ante la belleza de la escritora, que vestía un coqueto vestido rojo y zapatos negros. El pelo le rozaba ligeramente sus hombros desnudos. Tocando ligeramente los tirantes del vestido.

-Si va a comprar uno de mis libros- dijo amablemente-¿puedo sugerirle uno?

-Por supuesto- asintió R- Tengo que admitir que en literatura romántica estoy bastante perdido.

Ana Moore sonrió en silencio, cogió el libro que R tenía ahora entra las manos y tras ver el título lo dejó de nuevo en el estante, buscando rápidamente con la mirada le entregó otro.

-Creo que este le gustará a su pareja- Dijo.

-Me gustaría presentarle a mi hija Marta- dijo R cogiendo el libro y sujetándolo con las manos junto al sombrero, que se había quitado nada más entrar.

-He leído un par de libros suyos- dijo Marta justo después de la presentación.

-Espero que te gustasen.- Respondió la escritora.

Pero justo en ese preciso instante alguien, desde la mesa destinada a la firma de ejemplares, reclamó su presencia. Ana se giró hacia la persona y asintió con la cabeza. Después se volvió hacia el detective y su hija.

-Lo siento, pero el trabajo me reclama.-se excusó.- Puedo firmarle el ejemplar si lo desea.


-Estaremos un rato más todavía por aquí- dijo R mirando a su alrededor.- Pasaremos por la mesa, no se preocupe.- Terminó mostrando una agradable sonrisa.



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