sábado, 13 de mayo de 2017

SUCESOS EXTRAÑOS

Hace un tiempo, publiqué en el blog un relato de un pequeño sucesoparanormal” que tuve en casa y que viví en primera persona.

Han pasado unos meses de aquello y a lo largo de este tiempo han ocurrido dos nuevos sucesos que voy a contar hoy.

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La verdad es que no voy a entrar en la estúpida discusión (cómo alguien ya intentó una vez hacerme entrar tras la primera publicación en mi blog) sobre si los “fantasmas” o los “entes” o cómo se quiera llamar a ese fenómeno, existen o no existen. Yo simplemente voy a relatar lo sucedido en mi casa.

Habían pasado un par de meses, quizá tres de aquel extraño suceso acontecido en mi casa. Soy una persona que de siempre le ha gustado tener pájaros en casa y tras lo sucedido un par de ellos murieron de la noche a la mañana. Hoy, en el momento que escribo esto, ya no tengo ningún pájaro. Todos (los cinco que tenía) han muerto sin saber muy bien el motivo. Solo sé que de vez en cuando se volvían locos en sus jaulas dándose golpetazos contra los laterales hasta que al final aparecían muertos.

Continuo.

Un par de meses después de lo sucedido, de nuevo una noche mientras dormía, algo me despertó. No fue un ruido ni una tormenta ni nada por el estilo. Abrí los ojos y miré un instante hacia la ventana del dormitorio: noche tranquila…oscura…
Cerré los ojos y fue cuando noté algo detrás de mí. No me atreví a abrir los ojos de nuevo. Fue como si aquella sensación de que detrás de mí, apoyándose en la cama e inclinándose hacia mí, me paralizase el cuerpo. Sentí como “algo” se inclinaba hacia mí y sin oír completamente nada note un rostro acercarse a mi oído y gritarme de la manera más brutal y cruel. Sentí un grito en mi oído tan violento que cerré aún más los ojos, incluso empleando fuerza en mi gesto. En medio de aquella silenciosa noche sentí aquel salvaje grito en mi oído, con la sensación de tener un rostro pegado a mi cara. Después…todo cesó.

Dos meses después, un sábado por la mañana, mientras estudiaba un poco en la mesa del salón ocurrió un nuevo fenómeno.
Para entonces y tras el último “suceso” cambie el dormitorio de sitio. Donde antes tenía el despacho coloqué el dormitorio, y donde estaba el dormitorio puse el despacho. En la actualidad sigue de esta última manera.

Bien. Mi salón tiene un pasillo que da a lo que ahora es el despacho…un pequeño pasillo…el cuarto de baño y la cocina. Y justo en la otra pared tiene una puerta que da al dormitorio principal.
La puerta del dormitorio principal (antes despacho, recordad que lo cambié) tiene un pequeño defecto cuando fue puesta y se cierra sola por lo que tengo una silla apoyada en la puerta para que siempre esté abierta. La mesa del salón está situada a un par de metros de la puerta del dormitorio (siempre con la puerta abierta y la silla evitando que se cierre).

Estaba como digo, estudiando un poco de inglés. Me levanté de la mesa para ir a la cocina a por un refresco, y cuando volví me encontré la puerta del dormitorio cerrada completamente. Me extraño muchisillo. La abrí y encontré la silla que tengo para evitar que se cierre, en el otro extremo del dormitorio, apoyada contra la pared.
En fin. Reconozco que habrá personas que crean y otras que no.


No escribo esto para convencer a nadie de la existencia de “algo”. Solo lo escribo porque quiero contar lo que hasta el momento me ha ocurrido en mi casa, sin querer entrar en discusiones de ningún tipo.

martes, 9 de mayo de 2017

CAPÍTULO 27 PARTE III UNA PESADILLA


Una semana más y un nuevo capítulo.
Mil gracias a tod@s que día a día visitan el blog.



Julio resopló y se recostó en el sofá unos segundos. Con los ojos cerrados, sin pensar en nada en concreto. Después se cercioró de que la entrada principal estuviese cerrada y la alarma conectada, y tras apagar la luz del salón cruzó el pasillo hasta entrar en la habitación de su niña. La pequeña Ruth dormía en su cama, envuelta en el edredón de plumas y abrazada a su osito Teddy. Se sentó a su lado, con cuidado de no despertarla y le besó en la frente deseándola felices sueños. Segundos después salió del dormitorio, juntando la puerta. Nunca cerrándola del todo.

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Justo enfrente estaba el dormitorio del matrimonio. Ya había pasado el tiempo que le había dicho su mujer. Aun así estaba completamente seguro de que todavía tendría que esperar algunos minutos más. No le importaba. Conocía perfectamente a su esposa. Le daría tiempo a desnudarse, meterse en la cama e incluso cenar algo rápido en caso de tener apetito, antes de que saliese ella del pequeño cuarto de baño que tenían en el dormitorio. Vestida con alguno de sus camisones negros de encaje que tanto le excitaban al alcalde. Entró en el dormitorio y cerró con cuidado la puerta. La luz estaba apagada. “Qué raro” pensó distraído al pulsar la llave del interruptor para encenderla. Pero entonces al girarse descubrió el motivo por el que la luz estaba apagada. Junto al gran ventanal del dormitorio estaba…ella. Como esperando su llegada, clavando su terrorífica mirada en él. Entre sus garras tenía fuertemente cogida a su esposa, que parecía verdaderamente un trapo viejo a manos de aquel monstruo.

La mujer vampiro la tenía hábilmente cogida con una sola mano del cuello. Sus alargados y finos dedos cubrían por completo el cuello de la humana, que prácticamente no se podía mover. Ni se atrevía a moverse. Aquellas garras aprisionaban tan fuertemente su cuello que el aire parecía entrar muy despacio, casi lo justo para no caer muerta sobre la moqueta del dormitorio.

-Suelta a mi mujer por favor- Julio avanzó un paso y cerró con cuidado la puerta del dormitorio. Lo primero que le llegó a la mente fue su pequeña Ruth. No quería, ni por lo más remoto, que algún ruido la despertase, y por ese motivo cerró la puerta del dormitorio, quedando los tres dentro. Pero el vampiro no dijo nada.


Lo miró fijamente a sus ojos y con una terrorífica sonrisa en sus rojizos y fríos labios abrió su boca y mostrando sus afilados colmillos desgarró medio cuello de la humana. La sangre brotó sin control, salpicando las cortinas casi al instante, salpicando incluso el rostro de él. El cuerpo de su esposa se desplomó sin vida contra el enmoquetado suelo…

El alcalde despertó sobresaltado, con la respiración entrecortada y su rostro empapado en sudor frio. Fue un movimiento tan brusco que incluso su esposa despertó sobresaltada también. Intentando recobrar el aliento miró hacia la ventana. El visillo estaba corrido y el sonido de la lluvia fue lentamente acoplándose en el silencio del dormitorio. Al otro lado de la ventana cerrada todo estaba oscuro.

-¿Te encuentras bien?- Se interesó mirando preocupada a su marido tras encender la luz de la lamparilla de su mesilla.- Te traeré un vaso de agua.- Sabía que las presiones de su puesto algunas noches le hacían despertar de esa manera. No era la primera vez que sucedía algo parecido.

-No te preocupes- respondió mirándola a los ojos e intentado transmitirla tranquilidad.- ya voy yo.


Bajo la preocupada mirada de su mujer, y arrastrando torpemente su cuerpo se levantó y salió del dormitorio. Abrió con cuidado la puerta de la habitación de la pequeña Ruth, y la observó durante unos segundos sin llegar a entrar. La niña dormía plácidamente en su cama. Y entonces pensó en la pesadilla que le había hecho despertar sobresaltado. ¿Y si en lugar de ser su mujer la asesinada era la pequeña? Eso no podría soportarlo. Sacudió de manera sutil la cabeza, cabreado incluso consigo mismo, por aquel absurdo pensamiento.